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REFLEXIONES

TESTIMONIO - JMJ RÍO 2013

Por: P. Jorge Izaguirre, csc

¿“Eu acredito na Juventude”

Siguiendo un impulso espiritual y por la locura de la fe, miles y miles de jóvenes de los 5 Continentes, se embarcaron el pasado mes de Julio, rumbo a Río de Janeiro para vivir el Encuentro Mundial de la Juventud 2013, junto al Papa Francisco.


La JMJ, un momento histórico en el Continente de la Esperanza. Tienen particular connotación y relevancia, dos hechos que marcaron esta JMJ, Primero, la sede era Brasil, país emblemático de nuestro Continente Latinoamericano y que tiene el mayor número de católicos a nivel mundial; Segundo, que contó con la presencia de Francisco, el primer Papa no europeo, precisamente oriundo de  nuestro Continente y realizando su primer viaje fuera de Roma como pastor supremo.  


La Congregación de Santa Cruz dijo presente. Entre las 3,5 millones de personas, estuvimos nosotros, un grupo de 14 religiosos latinoamericanos (13 aún en formación) de la Congregación y que actualmente vivimos en la Casa Internacional de Formación en Chile. Estuvieron también algunos apostolados, colegios y parroquias de la Congregación: Colegio Notre Dame, Campinas (Brasil),  Colegio Saint George, Parroquia y Colegio Nuestra Señora de Andacollo (Chile), Parroquia El Señor de la Esperanza (Perú), Universidad de Portland, Oregon (USA), Colegio de Orveau y Picpus (Francia), el Apostolado del Rosario en Familia, los Religiosos Hermanos de CSC del Brasil, etc. también 2 obispos de nuestra Congregación, Bishop Moses Costa,CSC (Bangladesh) y  Bishop Simon Pierre Saint-Hillien,CSC (Haití). 


Gentes de todos los Continentes, naciones, razas e idiomas. La fiesta juvenil católica más grande del planeta empezó con el arribo de los peregrinos a los aeropuertos y terminales y luego empezaron a llenar las calles, los autobuses y el metro. Todos llegaban con un ánimo contagiante y emocionado, cantando y dando vivas a Cristo, al Papa y a la juventud, muchos iban alzando alegremente sus banderas, letreros y vistiendo coloridas vestimentas. Los voluntarios de las parroquias y las familias los acogían y les daban la Bienvenida. Estas escenas se repitieron día tras día, a lo largo y ancho del inmenso y verde Brasil.


La Pre-Jornada o “Semana Misionera”, tiempo de compartir con las comunidades locales. Antecediendo a la semana de la JMJ en Río, las 44 Provincias Eclesiásticas del Brasil se pusieron en movimiento, ¡Increíble, son más de 260 las Diócesis en Brasil! Los peregrinos llegaban por millares a las Diócesis y a las Parroquias, todos fuimos acogidos cariñosamente por las comunidades parroquiales y vivimos una experiencia grandiosa de fe y de compartir fraterno, de solidaridad y de celebración de la diversidad cultural.
Definitivamente Campinas y su gente, se quedó en nuestro corazón. A nosotros nos acogieron en la Arquidiócesis de Campinas, Sao Paulo. ¿Cómo olvidar esta increíble Semana Missionaria? Que privilegio encontramos con comunidades muy vivas y acogedoras; con jóvenes alegres, entusiastas, fraternos y dinámicos; y con familias muy generosas que nos hicieron sentir su cariño. En la “Parroquia Santo Cura de Ars”, en la “Parroquia de Santa Ana” y en el “Colegio Notre Dame” tuvimos una experiencia de auténtica comunión y de fe, allí palpamos lo que somos como Iglesia, una, santa, católica y apostólica. “En pocos días llegamos a sentirnos de veras hermanos y hermanas, animados por una misma fe, una misma esperanza y un mismo amor en Cristo Jesús”.


En Aparecida, un saludo a la Madre de Dios. Salimos de Campinas un poco entristecidos por la despedida y emocionados por lo que nos esperaba, partíamos a vivir la Semana de la JMJ en Río de Janeiro. En el camino, el Señor Jesús nos regaló un momento especial junto a su madre, visitamos el emblemático y famoso Santuario nacional de Nuestra Señora Aparecida, la patrona del Brasil.


Lo que nos esperaba al llegar a Río de Janeiro. Entramos a Río de Janeiro admirando la belleza que se abría ante nuestros ojos, “La ciudad maravillosa” nos ofrecía unas vistas espectaculares. Al llegar, tuvimos una gran recepción en la “Parroquia Imaculada Conceicao, de Recreio”, ¿Quién creería que en una sola parroquia (esta) se hizo el milagro de albergar a 4,500 peregrinos? Cuánta generosidad de las familias que nos recibieron en sus casas, una vez más hay que decirlo, fuimos acogidos con amor, tanto que tenemos una deuda eterna.


Peregrinos de la fe y del amor. Mochila a la espalda y con polos multicolores, sin importar la lluvia o el sol que a veces alternaban en un mismo día, los peregrinos partíamos cada día, y tras varias horas de viaje en bus y largas caminatas llegábamos a nuestros destinos, a veces para una Misa o un acto cultural, las confesiones, la feria Vocacional, la visita a la Catedral, la Vía Sacra, la Vigilia, etc., etc. Llegamos a familiarizarnos con las calles y las hermosas playas de Copacabana, lugar central de los eventos y actividades. La imponente imagen del Cristo Redentor con los brazos abiertos, nos bendecía desde lo alto del Corcovado, y abrazaba a los jóvenes del mundo con su amor.  


Francisco, un Papa que revolucionó a Brasil. Cada actividad estaba marcada por la algarabía y la presencia vibrante de miles de jóvenes que entonaban cantos, bailaban, y no dejaban de corear lemas. Pero de lejos, quedó en las retinas de todos, la presencia cercana y amorosa del Santo Padre el Papa Francisco, quien nos dejó siempre un mensaje esperanzador, supo hablarnos y entró a nuestro corazón con sus palabras, con sus gestos y con su extraordinario carisma. La ciudad entera quedó sobrecogida y alborotada al paso del Papa Francisco, que no dejaba de repartir sonrisas, saludos y bendiciones. ¡El Papa dejó su huella por donde pasó!  
Lo que nos dejó la JMJ Río 2013. Nos queda no sólo las imágenes de un mega-evento con calles saturadas, negocios, baños y restaurantes abarrotados, sino ante todo esta JMJ nos deja la imagen nítida de una juventud católica mundial capaz de grandes cosas. Los jóvenes católicos de hoy no son esa masa amorfa, superficial e indiferente que algunos pretenden hacernos creer, sino aquellos que se movilizan y se ponen en camino para hacer realidad sus grandes ideales y proyectos. Yo he visto a una juventud impulsada, decidida y capaz de moverse al ritmo de la fe y de Cristo que los ha invitado diciendo: “vengan mis amigos”.


Yo creo en la juventud. Estoy convencido que hay entre nosotros muchos jóvenes dispuestos a mover el mundo y con deseos de ser protagonistas de la fe y de la Iglesia, listos para gastar la vida en una entrega de amor y en el servicio fraterno a sus hermanos y hermanas. El Papa Francisco dijo a los jóvenes que estén dispuestos a “hacer lío” y a “salir a las periferias”, no tengo duda de que los jóvenes del mundo lo han escuchado, y también escuchan a Cristo que los envía diciéndoles: “Yo los envío, sean mis misioneros”


… ¡Muito obrigado Brasil!


He aquí la letra en español, de la canción más cantada y bailada de la JMJ Río 2013 y que ha puesto de cabeza al Brasil, "Yo creo en la Juventud", de Nilton Junior.
Es tiempo de alegría y esperanza, es tiempo de amar y ser amados, es tiempo de soñar, es tiempo de participar, de construir un mundo mejor.


Yo creo en la Juventud, en el brillo de su amor y en la fuerza de su misión (bis)
Es tiempo de opciones, de desafíos, de no tener miedo a vivir, vivir con Dios, vivir en el amor y anunciar que puedo ser feliz ¡Porque Dios me ama!


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