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REFLEXIONES

BRASIL:  La revuelta por 40 centavos (ida y vuelta) y algo más

  Por: Hno. José Conceição Silva Araujo, csc

Sin orden no hay progreso, dijo la dictadura militar en los años sesenta y setenta en Brasil. Pero aquí viene la pregunta: ¿Cómo mantener el orden sin progreso? Cómo silenciar u ordenar el grito de miles de personas afectadas por la "falta". La falta de una educación pública, gratuita y de calidad; la salud pública, gratuita y de calidad del transporte público, (¿Por qué no también, gratuita y de calidad). Leer más

Después de una semana de protestas, concentradas principalmente en las metrópolis de San Paulo y Rio de Janeiro, el día “17 de junio de 2013”, una avalancha de manifestaciones que cubrían la mayoría de las capitales del Norte (Belén) al Sur (Porto Alegre). Las ciudades que se destacan son: Rio de Janeiro donde hay una caminata de 100.000 personas; San Paulo, la mayor ciudad latinoamericana, queda paralizada en tres puntos centrales, y Brasília donde el centro del poder político y judicial es cercado y tomado por miles de manifestantes. ¿La causa de todo eso? 20 centavos (alias R$ 0,40: ida y vuelta) en el aumento de las tarifas públicas, aquí y en otras capitales, se tornaran la gota de agua. Pero, el precio de la revuelta popular es mucho mayor, es el mismo de hace 60 años atrás en la Alemania Oriental, el mismo de Turquía en estos días: gobiernos y sus políticas, partidos de la derecha y de la izquierda que no atienden a las reales necesidades y deseos de la población; es el estado versus la Nación.

Tras las olas de protestas en Brasil, hoy es el lanzamiento de varios gritos que se retienen en estos 20 años del primero y único “impeachment” que ha sucedido en América Latina. Cuando la juventud “cara pintada” brasileña salió a la calle y dijo: este gobierno no nos sirve. Fue lo “¡Fuera Collor!”.

Los actos violentos de vandalismos – las imágenes en la TV transmiten un clima de batallas de guerra; imagínense quienes viven esa experiencia muy cercanamente! – merecen un capítulo aparte; condenarlos es fácil y obvio, entender los porqués es el gran desafío! Lo que lleva a ciertas personas a reaccionar de esta forma?.

El 17 de junio me quedé impactado y emocionado al ver las imágenes en los noticiarios, casi lloré. Pues, últimamente anduve disgustado de la dirección que el país tomaba política y económicamente: gastos infinitos con el PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento) y la Copa 2014, corrupción en todas partes, destrucción de la Amazonía, violencia contra los pueblos indígenas etc. Excepto algunos pocos militantes solitarios, el pueblo brasileño parecía anestesiado, alienado, sin salida. Imaginaba que el corazón del Brasil latía fuerte solamente por el fútbol, que los nuevos estadios quedasen llenos al ser sede de la Copa de la Confederaciones y que la Presidenta Dilma Roussef hubiera sido aplaudida ampliamente al declarar abierta la Copa. Por lo contrario, me equivoqué feo! El pueblo no se contenta con el Programa del Gobierno “pan y juegos” como era práctica en los circos de Roma. Las muchedumbres acuerdan, se levantan y gritan queriendo algo más: valores esenciales como, el respecto de ser ciudadano, la democracia participativa, la libertad de expresión, la justicia social, el alimento y el agua a precios accesibles. Los  R$ 0,20 probaran que “a pesar de que la manifestación haya tomado proporciones mayores a la idea inicial, está nítidamente visible que existen diversos grupos unidos por ideas que son distintas, pero que convergen para un pensamiento que es positivo y de cambio evolutivo”, explica el joven Edvaldo (piauiense, residente en São Paulo al lado de la Avenida Paulista, el centro financiero paulistano) en su publicación en el FB.

Esas manifestaciones no son las únicas, tampoco las primeras. Hace pocos días, presenciamos las protestas de los pueblos indígenas en varios lugares reivindicando la demarcación de sus tierras y protestando contra la construcción de las hidroeléctricas en la Amazonía. Sin embargo, la mayoría del “pueblo civilizado” no apoya sus luchas. Por otro lado, también los dueños de tierras que se sienten amenazados en sus privilegios fueran a las calles para denunciar la invasión  de “sus” tierras por los indios.

Sabemos de dónde viene toda esa fuerza, este deseo de cambio! En el medio de aquellos que la Iglesia Católica puso este año en el centro de su atención: en las juventudes, en los jóvenes estudiantes y trabajadores que no se conforman. Ya se intentó acallar la voz de un solo joven, 2000 años atrás, y no lo lograron; si callan las voces de los jóvenes, las piedras hablarán.  La pregunta que se hace es esta: ¿los jóvenes católicos que deberían responder a los señales de los tiempos “estoy aquí, envíame” están presentes e insertos en estas luchas? ¿O ellos/ellas prefieren quedarse en los grupos de oración o vender bingos y pasteles en pro de la JMJ?

En Alemania y en otros países, los cambios tan deseados se realizaron después de décadas, tuvieron que enfrentar muchos obstáculos (la “Guerra Fría”) y, hoy, el desafío de luchar (contra el capitalismo) parece aún mayor.

¿Cuánto tiempo nos demoraremos en descubrir que otro Brasil es posible y necesario? Pienso que, por su vez, los cambios climáticos darán una  acelerada en ese proceso del despertar…


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