Material Vocacional

Desde la espiritualidad del Padre Moreau

De acuerdo al contexto en que vivía el P. Moreau, desarrolló una espiritualidad tomando de varias fuentes -Ignaciana, Sulpiciana, Benedictina, Carmelita- para crear, desde su propia vivencia espiritual, crea una síntesis de muchos elementos. Esto refleja la naturaleza general de las comunidades religiosas que nacieron en el sigo XIX.

Lo que distingue a la Congregación de Santa Cruz mucho más que cualquier otra espiritualidad original es la estructura sobre la que el P. Moreau la edificó, hermanos y sacerdotes unidos, y más especialmente la interdependencia que él inistió.

Componentes identificadores

La Divina Providecncia: representada por la presencia y acidivad de Dios en la comunidad y alrededor de ella. Dios está presente y activo en nuestro mundo. No debe haber limitantes de esto. Nada puede cambiar esta realidad. La fidelidad de Dios penetra todo y persiste; puede tocar y transformar toda la vida.

Fraternidad: los religiosos se comprometen vivir en comunidad apostólica. Por lo tanto, la comunidad es en sí misma un ministerio para el mundo y para la Iglesia, es el testimonio que se da. Es el más grande de los dones que se pueda tener como religiosos de Santa Cruz.

La Cruz: es un componente definido en la Cruz. La cruz es la cúspide de la vida y la jornada espiritual. Se erige como la clara demostración del amor de Dios por nosotros, y el medio a través del cual somos transformados en semejanza viviente de Jesús.

La Misión: es el compromiso de continuar la misión de Jesús a través del amplio aspectro de ministerios dentro de la Congregación de Santa Cruz en todo el mundo. El carácter apostólico de la vida en Santa Cruz constituye el mismísimo sustrato en el cual existen la providencia, la fraternidad y la cruz.


“Estas palabras no se las lleva el viento”
Beato, Padre Basilio Moreau

A continuación se presentan una serie de frases del Beato, Padre Basilio Moreau, fundador de la Congregación de Santa Cruz, cuyo legado permanece en la identificación de nuestra espiritualidad y carisma.

 

  1. Nosotros que somos discípulos de un Dios que murió por salvar a las almas que están pereciendo, no nos damos cuenta de todo el bien que podríamos hacer por las personas si nos unimos con Jesucristo (Carta Circular Nº 14).
  2. Formamos con Él (Jesucristo) un solo cuerpo y sacamos vida del mismo Espíritu, Él nos urge a mantenernos unidos a Él, como la vid a los sarmientos, que nacen de la misma raíz y se alimentan con la misma savia, y juntos forman una sola planta (Carta Circular Nº 14).
  3. Adora entonces, alma mía, admira, alaba, ama y agradece a este Buen Maestro por haberte llamado a su servicio (Comunión y Cooperación. Meditaciones de Adviento).
  4. Sumérgete en el corazón de Jesús para así atraer sus pensamientos y sentimientos hacia ti, para poder vestirse con sus virtudes. Ofrece todo esto a Su divinidad a través de José y de María (Comunión y Cooperación. Meditaciones de Adviento).
  5. El Verbo Encarnado… su vida es un espejo tan fiel de lo que la nuestra debiera ser, que en todas las acciones que conforman nuestra vida no hay ni una sola que impida que el Jesucristo nos diga lo que les dijo a sus discípulos: “Les he dado el ejemplo para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho” (Imitación de Jesucristo. Meditación).
  6. Amemos a Dios pero que sea con la fuerza de nuestros brazos y el sudor de nuestra frente.
  7. A San José: “Sí, casto esposo de una Virgen, y Padre Adoptivo de mi Salvador, tú escucharás propicio a todos los que imploran tu ayuda, ya ahora te invoco con confianza, pidiéndote por….-agregar intención- Escucha de manera especial la oración que te hago.
  8. Que siempre seas mi protector y mi padre. Amén (Oración a San José).
    El celo es el gran deseo de hacer que Dios sea conocido, amado y servido (Pedagogía Cristiana).
  9. La Prudencia es la virtud que nos ayudará a decidir la mejor manera de alcanzar nuestros objetivos y que nos ayuda a luchar contra los obstáculos que nos impiden alcanzarlos (Pedagogía Cristiana).
  10. Ustedes deben ser “todo para todos”, como San Pablo –pequeño con los pequeños, grande con los grandes- viendo en todos sólo la imagen de Dios grabada en ellos como un sello sagrado que ustedes deben preservar a toda costa (Pedagogía Cristiana).
  11. La unión hace la fuerza y la desunión lleva a la ruina.
  12. Solamente un espíritu religiosos entiende el poder de la cruz, puede sostener nuestro valor en medio de las pruebas. Felices en verdad nosotros si sabemos cómo aprovecharlas y comprender la inefable ganancia de llegar a ser más y más conformes por la fe a la imagen de Divino Cristo crucificado (La Cruz. Meditación).
  13. La mansedumbre engendra una cantidad de otras cualidades: sensibilidad, buena voluntad, y una manera agradable de actuar y hablar.
  14. La Biblia, hablando de la manera como Dios gobierna el mundo, dice que la Providencia guía todo con “fuerza y suavidad”. Este es el modelo a seguir si queremos tener éxito en la educación.
  15. Tratemos de tener una fe que sea muy simple, sólida y vital y que no sólo ilumine nuestra mente, sino que anime nuestros pensamientos, los afectos, palabras y acciones (Presentación Reglas de 1858).
  16. Adoren al Maestro absoluto de todas las cosas, lo amarán como padre, le rezarán con respeto, atención, fervor y confianza; emprenderán todas las cosas por obediencia, por su gloria y la salvación de las almas; tendrán intenciones puras, un celo ardiente, una caridad apasionada (Presentación Reglas de 1858).
  17. Nuestra vida entera debe tener un único propósito, éste es, asimilar cada vez más los pensamientos, juicios, deseos, palabras y acciones de Jesucristo (Sermones 144-145).
  18. La unión, es una poderosa palanca con la que podemos mover, dirigir, y santificar al mundo entero (Carta Circular Nº 14).
  19. Es esta unión, el fruto de la gracia santificadora, la que nos fortalecerá, siendo al mismo tiempo la fuente de nuestro éxito y consuelo. Es como el cemento que sostiene y une las piedras del edificio que construimos, sin él todo caería y se volvería ruinas (Carta Circular 170).
  20. Seamos uno solo hasta cierto grado en la misma manera en que el Padre, el Hijo y el Espíritu santo son uno. Esta fue la conmovedora oración de nuestro Señor para sus discípulos y sus sucesores: “Que todos ello sean uno, tal como tú, Padre, lo eres en mi, y yo en ti (Carta Circular Nº 14).
  21. Los frutos de nuestra justicia y santidad glorificarán a Dios, tal como los frutos de un árbol son al mismo tiempo, la gloria del árbol y del jardinero. Llevando los frutos de nuestra unión mutua, el mundo glorificará a Dios (Carta Circular Nº 14).
  22. Si en algún momento ustedes tienen una marcada preferencia por algunos, que sea por los más pobres, los más abandonados, los más ignorantes. Si les prestan entonces una atención más asidua, es debido a que sus necesidades son mayores y es simplemente justicia dar más a aquellos que han recibido menos (Pedagogía Cristiana)
  23. Estemos llenos de compasión por los pobres en quienes vemos a Jesucristo. Acojámoslos bondadosamente, recordando que detrás de su pobreza se esconde Jesucristo (Constituciones y Reglas 1847).
  24. Ustedes también demostrarán que las personas que están en el hábito de morir diariamente, al mundo y a sí mismos en el espíritu de las renuncias evangélicas, no temen a la muerte cuando sus vidas pueden ser útiles a los demás (Carta Circular 27).
  25. En la Santa Eucaristía, Él (Jesucristo) se une a la materia, y por este recurso sin igual de su amor, nos deja su Cuerpo y su sangre hasta consumación del mundo (Meditaciones Corpus Christi).
  26. Toma tu pobre y miserable corazón y arrójalo al fuego divino del cual el Sagrado Corazón de Jesús es el horno. De ahí saldrá más fuerte, vigoroso; en una palabra, como el corazón de un apóstol, lleno de un inmenso amor por Dios y los hombres (Meditaciones Corpus Christi).
  27. El corazón de María es, con respecto a Dios, el centro de las virtudes más perfectas. En una palabra, es el Corazón de una madre, el de la más tierna y más poderosa de todas las madres (Meditaciones Sagrado Corazón).
  28. Con la convicción del apóstol que “para aquellos que aman a Dios todas las cosas son para mejor”, no permitamos desanimarnos antes las pruebas que la Providencia nos mande (Carta Circular Nº 1).
  29. Para los que viven por la fe, la cruz es un tesoro más valioso que el oro y las piedras preciosas. Si somos verdaderamente dignos de nuestra vocación, lejos de arrancarle estas cruces, estaremos felices de aceptarlas (Carta Circular Nº 1).
  30. Contemplen con gratitud a este Divino Corazón (de Jesús), todavía en llamas por amor, que lo llevó a tantos sacrificios para hacernos feliz; este Corazón lleno de misericordia, es la fuente de nuestra redención (Sermón Sagrado Corazón).
  31. Jesucristo tenía compasión por todos los desafortunados y los consolaba en todas la tribulaciones. Véanlo apiadándose, recibiendo amablemente y bendiciendo como bien amados por su Padre, incluso orando en la cruz y con su último aliento (Ejercicios Espirituales Ignacianos a Hermanas Marianitas).
  32. El mismo Jesús nos dijo que seguirle a El se reduce a tres cosas: negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y caminar en sus pasos (Sermón).
  33. Deben identificarse con vuestro divino modelo, no solamente en ser una copia fiel, sino transformarse totalmente en otro Cristo (Homilía).
  34. Jesús muere (…) luego de habernos dejado, como alimento, su cuerpo y su sangre; por Madre a María, y, por patria en este mundo, la Iglesia (Meditación)
  35. Ustedes son un árbol sembrado en el campo de la Iglesia. Bien, el árbol se reconoce por los frutos que da y, si la savia de la gracia circula en las venas de este árbol vivo, sus ramas producirán primero hojas, luego yemas, luego flores y finalmente, frutos de un sabor sobrenatural (Meditación).
  36. El educador animado por el espíritu del celo, hace todo con fuerza y dulzura: con fuerza porque es valeroso e inconmovible en medio de las tribulaciones, las dificultades y las pruebas…; con dulzura, porque es tierno y compasivo como su Divino Modelo (Pedagogía Cristiana).
  37. Observen ustedes con que delicadeza el Salvador declara a sus apóstoles que “no fueron ellos quienes lo habían escogido por Maestro, sino Él quien los llamó, Él agregó también, en su oración al Padre a favor de ellos “tuyos eran y tú me los has dado”(Ejercicios 1855).
  38. Alegrémonos y bendigamos al Señor, por su misericordia y su poder, su gracia les ha preparado, ella ha encendido su corazón (Homilía).
  39. Sólo Él merece los homenajes de mi espíritu y las afecciones de mi corazón. Así pues, no quiero vivir más que por Él y no respirar más que su gloria (Homilía).
  40. Si, yo quiero, uniéndome a Él ofrecerme íntegramente en sacrificio e inmolarme en su soberana Majestad (Homilía).
  41. Tú eres mi Señor y mi Dios. ¡Aquí estoy listo para obedecerte! ¡Tú me llamas y yo te responderé! Tú me inspiras y yo ejecutaré, Tú me harás entender tu divina voluntad y yo me conformaré, todo esto por amor, por que eres un Dios de Amor y es por Amor que reinas en las almas fieles y que ejerces tu poderoso dominio. ¡Ven. Oh Dios mío, mi Salvador y mi Padre! Ven a tomar plena y entera posesión de mi corazón y seas para siempre mi única herencia (Ejercicios 1855).
  42. Oh mi Dios, danos corazones nuevos, corazones dignos de ti, corazones a quines Tú bastas (Circular Nº 47).
  43. La viña de la cual habla el Señor representa a la Iglesia. Si ustedes escuchan la voz de Dios llamándoles a cultivar su viña, no endurezcan vuestro corazón, sino vayan de inmediato, apresúrense a poner manos a la obra (Meditación).
  44. Mediten estas palabras de San Pablo a los Efesios: “Dejen que su mente se haga más espiritual, para que tengan nueva vida y revístanse del hombre nuevo. Este es al que Dios creó en la justicia y en la santidad verdadera”/ Efe. 4,23 (Ejercicios 1855).
  45. Rueguen al Divino Salvador hacerles dóciles a su invitación: “Maestro te seguiré a donde quieras que fuere”/ Lc. 9,57 (Ejercicios 1858).
  46. Un mismo espíritu anima a todos los miembros (de la comunidad), es decir: el celo por la gloria de Dios y la salvación de las almas, por una comunidad de esfuerzos que tiene más y más a la unión de corazones, lo cual constituye su vínculo y su fuerza (Circular Nº 14).
  47. Para llegar a ser apóstol en le orden de vuestra vocación, comiencen por ser una persona de oración (Ejercicios 1855).
  48. El espíritu de oración es una especie de atracción hacia Dios, a través de un permanente deseo por Él, por la práctica amorosa de su presencia y por un renovado hábito de pureza de intención (Reglas CSC).
  49. El espíritu de oración consiste menos en palabras que en los deseos y las aspiraciones del alma, que no necesita de largas fórmulas ni abundantes palabras. La oración es un deseo ardiente y continuo (Ejercicios 1855).
  50. Abran su corazón a la Palabra de Dios…. Ustedes deben poder decir a cada instante: “Habla Señor, que tu siervo escucha”/ Samuel 3,10 (Ejercicios 1855).
  51. Vayan al pie del altar, contemplen a Jesucristo en el Santísimo Sacramento donde Él se esconde, permanezcan ahí en silencio, no le digan nada, mírenlo, esperen que les hable (Ejercicios 1855).
  52. Debemos acostumbrarnos a estar con Dios en todos los momentos que podamos sustraer de nuestras ocupaciones, para encontrar cerca de Él su fuerza, su consuelo, su consejo y dirección; dar atención continua a los impulsos de la gracia; no obrando jamás por capricho y sin reflexión (Ejercicios 1855).
  53. Fijemos nuestra mirada en Dios que está dentro de nosotros, y pidámosle con ardor todas las gracias que necesitamos; es en este momento que Jesús se une al corazón; es Él quien ora y pide; ensanchemos así nuestro corazón sin limitaciones a pequeñas cosas, más bien pidámosle grandes cosas (Directorio 1852).
  54. La sólida devoción a Jesucristo se comprueba por los sentimientos del corazón, por la acción de las manos y las palabras de la boca (Sermón).
  55. La oración será vuestra mejor preparación para los trabajos del día, vuestra iluminación, vuestra fuerza, vuestro consuelo y vuestro descanso (Ejercicios 1855).
  56. Oh Dios mío, concédenos presentarte nuestro tributo diario y nuestro homenaje de piedad de lo que somos capaces. Para que, después de haberte adorado, complacido, suplicado y agradecido dignamente en la tierra, merezcamos bendecirte y contemplarte cara a cara eternamente (Sermón).
  57. Convencido de que la Providencia, que ha hecho todo lo necesario para el desarrollo y la perfección de su trabajo, seguirá otorgándoles las más abundantes bendiciones (Carta Circular Nº 9).
  58. Que cierto es que Dios amorosamente protege y anima a todos los que reconocen su propia debilidad y confiadamente piden la ayuda de su Providencia (Carta Circular Nº 16).
  59. Mantengan puros sus corazones, cueste lo que cueste; que ellos sean como fuegos vivos que despiden las fragancias de la virtud (Carta Circular Nº 31).
  60. En cualquier disposición interna que tengan y en cualquier situación de vida que se hallen, miren a su Modelo y dedíquense a imitarlo; estén seguros que al hacer esto, ustedes serán perfectos y tendrán una segura garantía de su salvación (Sermón).
  61. El amor de Dios encontrará su expresión en nuestra vida tal como se expresó en la misma vida de Jesús, en la cruz. De nuevo, la fe nos prepara para aceptar que las pruebas no son más que signos de atención amorosa de Dios (Carta Circular Nº 8).
  62. La vida está sólo en la cruz y en ninguna otra parte. Pero no sólo debemos tomar la cruz, debemos llevarla con coraje. Si la arrastramos al llevarla, si la abandonamos después de haberla tomado, si la pisoteamos, la cruz no nos salvará (Conferencia en St. Laurent).
  63. El camino de la cruz está en todas partes y lo caminamos cada día a pesar de nosotros y, a menudo, sin que nos demos cuenta de ello. Después de todo, qué otra cosa debemos desear ya que hay muchos consuelos para aquellos que llevan la cruz con generosidad (Conferencia en St. Laurent).
  64. Animen las vocaciones, multiplíquenlas, fortalézcanlas mediante vuestra exhortaciones, consejos, oraciones y especialmente por el ejemplo de una vida edificante (Carta Circular Nº 38).
  65. Es seguramente verdad que uno debe ser llamado por Dios a un estado de vida para poder cumplir, con propiedad los deberes de este estado, porque es sólo Dios quien provee los medios necesarios para cumplirlos con éxito (Sermón).
  66. El trabajo importante que se nos ha encomendado, todavía no está completo. Todavía exigirá muchos sacrificios y mucha labor. Confío firmemente, sin embargo, que el mismo Dios que ha comenzado este trabajo bajo su tan favorable protección, lo llevará a feliz término (Carta 1841).