{"id":746,"date":"2018-07-25T12:25:50","date_gmt":"2018-07-25T12:25:50","guid":{"rendered":"http:\/\/congregaciondesantacruz.cl\/new\/?page_id=746"},"modified":"2023-03-06T16:33:32","modified_gmt":"2023-03-06T16:33:32","slug":"constituciones-de-santa-cruz","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/congregaciondesantacruz.cl\/new\/constituciones-de-santa-cruz\/","title":{"rendered":"Constituciones de Santa Cruz"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; custom_padding_last_edited=\u00bbon|phone\u00bb admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb3.22&#8243; custom_margin=\u00bb|||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||\u00bb custom_padding_tablet=\u00bb0px|||\u00bb custom_padding_phone=\u00bb0px|||\u00bb bb_built=\u00bb1&#8243; _i=\u00bb0&#8243; _address=\u00bb0&#8243;][et_pb_row custom_padding_last_edited=\u00bbon|phone\u00bb _builder_version=\u00bb3.25&#8243; custom_margin_last_edited=\u00bbon|phone\u00bb custom_padding=\u00bb|||30px\u00bb custom_padding_tablet=\u00bb|||1px\u00bb custom_padding_phone=\u00bb|||5px\u00bb _i=\u00bb0&#8243; _address=\u00bb0.0&#8243; column_structure=\u00bb1_4,1_2,1_4&#8243;][et_pb_column type=\u00bb1_4&#8243; _builder_version=\u00bb3.25&#8243; custom_padding=\u00bb|50px||\u00bb custom_padding_tablet=\u00bb|0px||\u00bb custom_padding_phone=\u00bb|0px||\u00bb custom_padding_last_edited=\u00bbon|tablet\u00bb _i=\u00bb0&#8243; _address=\u00bb0.0.0&#8243; custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb][et_pb_sidebar area=\u00bbet_pb_widget_area_2&#8243; disabled_on=\u00bbon|on|off\u00bb admin_label=\u00bbBarra lateral QS\u00bb _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; header_font=\u00bb||||||||\u00bb header_text_color=\u00bb#c39d63&#8243; header_font_size=\u00bb15px\u00bb z_index_tablet=\u00bb500&#8243; header_font_size_last_edited=\u00bbon|desktop\u00bb header_text_shadow_horizontal_length_tablet=\u00bb0px\u00bb header_text_shadow_vertical_length_tablet=\u00bb0px\u00bb header_text_shadow_blur_strength_tablet=\u00bb1px\u00bb body_text_shadow_horizontal_length_tablet=\u00bb0px\u00bb body_text_shadow_vertical_length_tablet=\u00bb0px\u00bb body_text_shadow_blur_strength_tablet=\u00bb1px\u00bb box_shadow_horizontal_tablet=\u00bb0px\u00bb box_shadow_vertical_tablet=\u00bb0px\u00bb box_shadow_blur_tablet=\u00bb40px\u00bb box_shadow_spread_tablet=\u00bb0px\u00bb text_shadow_horizontal_length_tablet=\u00bb0px\u00bb text_shadow_vertical_length_tablet=\u00bb0px\u00bb text_shadow_blur_strength_tablet=\u00bb1px\u00bb global_module=\u00bb383&#8243; saved_tabs=\u00bball\u00bb _i=\u00bb0&#8243; _address=\u00bb0.0.0.0&#8243;][\/et_pb_sidebar][\/et_pb_column][et_pb_column type=\u00bb1_2&#8243; module_class=\u00bbcolumnaDos\u00bb _builder_version=\u00bb3.25&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb _i=\u00bb1&#8243; _address=\u00bb0.0.1&#8243; custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb][et_pb_post_title meta=\u00bboff\u00bb featured_image=\u00bboff\u00bb _builder_version=\u00bb3.0.106&#8243; _i=\u00bb0&#8243; _address=\u00bb0.0.1.0&#8243;][\/et_pb_post_title][et_pb_divider color=\u00bb#c39d63&#8243; divider_weight=\u00bb3px\u00bb _builder_version=\u00bb3.2&#8243; max_width=\u00bb60px\u00bb module_alignment=\u00bbleft\u00bb height=\u00bb20px\u00bb custom_margin=\u00bb|||\u00bb custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_module=\u00bb409&#8243; saved_tabs=\u00bball\u00bb locked=\u00bboff\u00bb _i=\u00bb1&#8243; _address=\u00bb0.0.1.1&#8243;]<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[\/et_pb_divider][et_pb_text _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; hover_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<p><span>Las Constituciones de la Congregaci\u00f3n de Santa Cruz tienen varias finalidades en la vida de cada sacerdote y hermano de Santa Cruz. En un nivel b\u00e1sico, son la regla de la vida que vivimos, proporcionando el esquema de c\u00f3mo nuestra vida individual y com\u00fan debe ser ordenada. Sin embargo, tambi\u00e9n sirven al prop\u00f3sito mucho m\u00e1s profundo de hablar de por qu\u00e9 hemos venido a esta vida en Santa Cruz, qu\u00e9 es lo que buscamos al entrar en esta vida y lo que ofrecemos a la Iglesia y al mundo a trav\u00e9s de nuestra vida religiosa.<\/span><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_accordion _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; hover_enabled=\u00bb0&#8243;][et_pb_accordion_item _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; hover_enabled=\u00bb0&#8243; custom_css_main_element=\u00bbdisplay:none;\u00bb][\/et_pb_accordion_item][et_pb_accordion_item title=\u00bbCONSTITUCI\u00d3N 1: EL LLAMADO DE DIOS \u00bb _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; open=\u00bbon\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; overflow-x=\u00bbhidden\u00bb]<\/p>\n<ol>\n<li>\u00abVengan, s\u00edganme\u00bb. Era el Se\u00f1or Jes\u00fas que nos llamaba.<\/li>\n<li>Ya \u00e9ramos suyos, pues llev\u00e1bamos el nombre de cristianos. Ya hab\u00edamos sido iniciados en su iglesia. Hab\u00edamos sido lavados en el bautismo, confirmados en nuestra fe y alimentados con la Eucarist\u00eda en memoria (recuerdo, u honor a) de \u00c9l. Sin embargo, parec\u00eda llegar un momento en el que el Se\u00f1or nos estaba llamando para dar un paso m\u00e1s.<\/li>\n<li>O\u00edmos una llamada a entregar nuestras vidas de una manera m\u00e1s expl\u00edcita. Era una llamada a servir a todas las personas, creyentes y no creyentes. Les servir\u00edamos por nuestra propia fe en que el Se\u00f1or nos hab\u00eda amado y hab\u00eda muerto y resucitado por nosotros y que nos ofrece una participaci\u00f3n en su vida, una vida m\u00e1s poderosa y duradera que cualquier pecado o muerte.<\/li>\n<li>Era una llamada que nos ven\u00eda de fuera, pero tambi\u00e9n una que surg\u00eda dentro de nosotros, como de su Esp\u00edritu.<\/li>\n<li>Preguntamos c\u00f3mo podr\u00edamos seguir y encontramos muchas huellas en el camino. Un gran grupo de hombres hab\u00eda pasado por all\u00ed, hombres que hab\u00edan hecho y vivido sus votos, hombres que hab\u00edan caminado juntos en su seguimiento del Se\u00f1or. Nos llamaron para que nos uni\u00e9ramos a ellos. Quer\u00edamos ser parte de la familia que hab\u00edan formado para compartir su vida y su obra.<\/li>\n<li>Esta familia es la Congregaci\u00f3n de la Santa Cruz, fundada por Basilio Antonio Moreau. Somos una comunidad de derecho pontificio: hombres que viven y trabajan bajo la aprobaci\u00f3n y la autoridad del sucesor de Pedro. Somos una Congregaci\u00f3n religiosa compuesta por dos sociedades distintas de religiosos, una de religiosos sacerdotes y otra de religiosos hermanos, unidos en una fraternidad indivisible.<\/li>\n<li>Nuestro compromiso es una invitaci\u00f3n a nuestros hermanos cristianos para seguir su vocaci\u00f3n y para nosotros, es una forma concreta de trabajar con ellos en la difusi\u00f3n del evangelio y con todos en el desarrollo de una sociedad m\u00e1s justa y humana.<\/li>\n<li>Quisimos abandonar todo para seguir a Cristo. Con el tiempo nos dimos cuenta de que a\u00fan hab\u00eda resistencia en nosotros. Deseamos ser \u00edntegros, pero dudamos. Sin embargo, como los primeros disc\u00edpulos, sabemos que \u00c9l nos atraer\u00e1 y reforzar\u00e1 nuestras lealtades si nos abandonamos a \u00c9l.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[\/et_pb_accordion_item][et_pb_accordion_item title=\u00bbCONSTITUCI\u00d3N 2:  LA MISI\u00d3N\u00bb _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; open=\u00bboff\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li>Dios am\u00f3 tanto al mundo que envi\u00f3 a su Hijo \u00fanico para que tuvi\u00e9ramos vida y la tuvi\u00e9ramos en abundancia. En la plenitud de los tiempos, el Se\u00f1or Jes\u00fas vino entre nosotros ungido por el Esp\u00edritu para crear un reino de justicia, amor y paz. Su gobierno no ser\u00eda un simple r\u00e9gimen terrenal: iniciar\u00eda una nueva creaci\u00f3n en cada tierra. Su poder estar\u00eda dentro y fuera, rescat\u00e1ndonos de la injusticia que sufrimos y tambi\u00e9n de la que infligimos.<\/li>\n<li>Esta fue la buena noticia que muchos malinterpretaron y muchos rechazaron. El Se\u00f1or Jes\u00fas fue crucificado. Pero el Padre lo resucit\u00f3 a la gloria y Cristo insufl\u00f3 su Esp\u00edritu en su pueblo, la iglesia. Muriendo y resucitando con \u00c9l en el bautismo, sus seguidores son enviados a continuar su misi\u00f3n, acelerar la venida del reino.<\/li>\n<li>El mismo Esp\u00edritu movi\u00f3 al Padre Moreau a fundar la comunidad de Santa Cruz en la que hemos respondido a la llamada de servir a Cristo. Vivimos y trabajamos juntos como sacerdotes y hermanos. Nuestro respeto mutuo y nuestro empe\u00f1o compartido debieran ser un signo esperanzador del reino y lo son, cuando los dem\u00e1s pueden contemplar c\u00f3mo nos amamos los unos a los otros.<\/li>\n<li>Como disc\u00edpulos de Jes\u00fas estamos al lado de todas las personas. Como ellos, estamos agobiados por las mismas luchas y acosados por las mismas debilidades; como ellos, somos renovados por el mismo amor del Se\u00f1or; como ellos, esperamos un mundo donde prevalezcan la justicia y el amor. As\u00ed, all\u00ed donde la congregaci\u00f3n nos env\u00ede por medio de sus superiores, vamos como educadores en la fe a aquellos cuya suerte compartimos, apoyando en todas partes a los hombres y mujeres de gracia y buena voluntad en sus esfuerzos por formar comunidades del reino venidero.<\/li>\n<li>Cristo fue ungido para llevar la buena noticia a los pobres, la liberaci\u00f3n a los encarcelados, la vista a los ciegos, la sanaci\u00f3n a los corazones heridos. Nuestros esfuerzos, que son los suyos, llegan a los afligidos y de manera preferente a los pobres y oprimidos. Venimos no s\u00f3lo como servidores, sino tambi\u00e9n como sus pr\u00f3jimos, para estar con ellos y ser de ellos. No es que tomemos partido contra los enemigos pecadores; ante el Se\u00f1or todos somos pecadores y ninguno es un enemigo. Nos ponemos al lado de los pobres y de los afligidos porque s\u00f3lo desde all\u00ed podemos llamar, como lo hizo Jes\u00fas, a la conversi\u00f3n y liberaci\u00f3n de todos.<\/li>\n<li>La misi\u00f3n no es sencilla, porque las pobrezas que queremos aliviar no lo son. Hay redes de privilegios, prejuicios y poder tan comunes que a menudo ni los opresores ni las v\u00edctimas son conscientes de ellas. Debemos ser conscientes y tambi\u00e9n comprensivos gracias a la comuni\u00f3n con los empobrecidos y al aprendizaje paciente. Para que el reino venga a este mundo, los disc\u00edpulos deben tener la capacidad de ver y el valor de actuar.<\/li>\n<li>Nuestra preocupaci\u00f3n por la dignidad de todo ser humano como hijo predilecto de Dios dirige nuestra atenci\u00f3n a las v\u00edctimas de todo perjuicio: prejuicio, hambre, guerra, ignorancia, infidelidad, abuso, calamidad natural&#8230;.<\/li>\n<li>Para muchos de nosotros en Santa Cruz, la misi\u00f3n se expresa en la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes en las escuelas, colegios y universidades. Para otros, nuestra misi\u00f3n como educadores tiene lugar en las parroquias y otros ministerios. Dondequiera que trabajemos, ayudamos a otros no s\u00f3lo a reconocer y desarrollar sus propios dones, sino tambi\u00e9n a descubrir el anhelo m\u00e1s profundo de sus vidas. Y, como en todo trabajo de nuestra misi\u00f3n, descubrimos que nosotros mismos podemos aprender mucho de aquellos a quienes estamos llamados a ense\u00f1ar.<\/li>\n<li>Nuestra misi\u00f3n nos env\u00eda a trav\u00e9s de fronteras de todo tipo. A menudo debemos adaptarnos a m\u00e1s de un pueblo o cultura, lo que nos recuerda una vez m\u00e1s que cuanto m\u00e1s lejos lleguemos en la entrega, m\u00e1s recibiremos. Nuestra experiencia m\u00e1s amplia nos permite apreciar y criticar todas las culturas y descubrir que ninguna cultura de este mundo puede ser nuestro hogar permanente.<\/li>\n<li>Todos estamos comprometidos en la misi\u00f3n: los que salen a trabajar y los que con su trabajo sostienen a la propia comunidad, los que est\u00e1n en la plenitud de sus fuerzas y los que se ven impedidos por la enfermedad o la edad, los que habitan en la compa\u00f1\u00eda de una comunidad local y los que son enviados a vivir y trabajar por su cuenta, los que est\u00e1n activos en sus trabajos y los que todav\u00eda est\u00e1n en formaci\u00f3n. Todos nosotros, como una sola hermandad, estamos unidos en una respuesta comunitaria a la misi\u00f3n del Se\u00f1or.<\/li>\n<li>Peri\u00f3dicamente revisamos la eficacia de nuestros ministerios en el cumplimiento de nuestra misi\u00f3n. Debemos evaluar la calidad, las formas y las prioridades de nuestros compromisos en cuanto a la eficacia con que sirven a las necesidades de la iglesia y del mundo.<\/li>\n<li>Nuestra misi\u00f3n es la del Se\u00f1or y tambi\u00e9n la fuerza para realizarla. Nos dirigimos a \u00c9l en oraci\u00f3n para que nos abrace m\u00e1s firmemente a \u00c9l y utilice nuestras manos e ingenio para hacer el trabajo que s\u00f3lo \u00c9l puede hacer. Entonces nuestro trabajo mismo se convierte en una oraci\u00f3n: una entrega que habla al Se\u00f1or que act\u00faa a trav\u00e9s de nosotros.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[\/et_pb_accordion_item][et_pb_accordion_item title=\u00bbCONSTITUCI\u00d3N 3:  LA ORACI\u00d3N\u00bb _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; hover_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<ol start=\"21\">\n<li>Dios ha insuflado su propio aliento en nosotros. Hablamos a Dios con el anhelo y las palabras de los hijos a un Padre, porque el Esp\u00edritu nos ha hecho hijos adoptivos en Cristo. El mismo Esp\u00edritu que nos proporciona la energ\u00eda y el impulso para seguir al Se\u00f1or y aceptar su misi\u00f3n, nos da tambi\u00e9n el deseo y la palabra para la oraci\u00f3n.<\/li>\n<li>Nuestros pensamientos no son c\u00f3modamente los pensamientos de Dios, ni nuestras voluntades su voluntad. Pero a medida que le escuchemos y conversamos con \u00c9l, vamos entendi\u00e9ndolo a \u00c9l y a sus designios. Cuanto m\u00e1s lleguemos a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n a saborear lo que es correcto, mejor trabajaremos en nuestra misi\u00f3n para la realizaci\u00f3n del reino.<\/li>\n<li>Oramos con la iglesia, oramos en comunidad y oramos en soledad. La oraci\u00f3n es fe atenta al Se\u00f1or y en ella cada uno de nosotros lo encuentra personalmente, adem\u00e1s de estar en la compa\u00f1\u00eda de otros que lo reconocen como Padre.<\/li>\n<li>Ante el Se\u00f1or aprendemos cu\u00e1l es su voluntad para hacer, pedimos que a nadie le falte el pan de cada d\u00eda, nos atrevemos a igualar perd\u00f3n por perd\u00f3n y suplicamos sobrevivir a la prueba. Deseamos que su nombre sea alabado, que venga su reino y que seamos sus fieles servidores en la labranza del mismo.<\/li>\n<li>Al igual que los primeros disc\u00edpulos cansados de velar, encontramos la oraci\u00f3n un reto. Incluso nuestro ministerio puede ofrecerse como una excusa convincente para ser negligente, ya que nuestros esfuerzos por el reino nos tientan a imaginar que nuestro trabajo puede suplir nuestra oraci\u00f3n. Pero sin oraci\u00f3n vamos a la deriva y nuestro trabajo ya no es para el Se\u00f1or. Para servirle honestamente debemos orar siempre y no rendirnos. \u00c9l nos bendecir\u00e1 a su tiempo, aligerar\u00e1 nuestras cargas y colmar\u00e1 nuestra soledad.<\/li>\n<li>Cuando le servimos fielmente, es nuestro trabajo el que nos lleva a la oraci\u00f3n. La abundancia de sus dones, el desaliento por nuestra ingratitud y el clamor de las necesidades de nuestro pr\u00f3jimo, todo esto nos reafirma en nuestro ministerio y nos atrae a la oraci\u00f3n.<\/li>\n<li>No puede haber una comunidad cristiana que no se re\u00fana en el culto y en la oraci\u00f3n. Esto es una verdad para la Iglesia y tambi\u00e9n para Santa Cruz. La cena del Se\u00f1or es la principal asamblea de oraci\u00f3n de la Iglesia. Es nuestro deber y necesidad partir ese pan y compartir ese c\u00e1liz cada d\u00eda, a menos que lo impida una causa grave. All\u00ed nos fortalecemos para el camino al cual nos ha enviado el Se\u00f1or. Cuando participamos en esta mesa de comuni\u00f3n por excelencia, nos damos cuenta de nuestra estrecha cercan\u00eda como fraternidad.<\/li>\n<li>Aunque somos una congregaci\u00f3n apost\u00f3lica con v\u00ednculos y responsabilidades que nos unen a otras comunidades de culto, en Santa Cruz tambi\u00e9n tenemos la necesidad de orar y adorar juntos con una regularidad que se determina en cada casa. Conviene especialmente que nos unamos en las dos horas principales de la liturgia diaria de la iglesia, la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana y la oraci\u00f3n de la tarde y que todos dispongamos de tiempo para participar en ellas. Adem\u00e1s de las oraciones formales de la iglesia, tambi\u00e9n tenemos el beneficio de s\u00f3lidas devociones populares como las de la Madre de Dios.<\/li>\n<li>Las fiestas del a\u00f1o lit\u00fargico unir\u00e1n a algunos de nosotros como comunidad, pero enviar\u00e1n a otros fuera de ella. Nuestras propias fiestas, sin embargo, deber\u00edan darnos a todos la ocasi\u00f3n de rezar y celebrar juntos en familia. La principal es la solemnidad de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores, d\u00eda de recuerdo en toda la congregaci\u00f3n, pues es la patrona de todos nosotros. Celebramos tambi\u00e9n las solemnidades del Sagrado Coraz\u00f3n y de San Jos\u00e9, las principales fiestas de los sacerdotes y de los hermanos. Tambi\u00e9n est\u00e1n las fiestas de nuestros santos predecesores en Santa Cruz. Como congregaci\u00f3n tenemos nuestro propio ciclo de celebraciones cuando nos reunimos para las profesiones, ordenaciones, aniversarios y funerales.<\/li>\n<li>M\u00e1s all\u00e1 de la liturgia que nos convoca en la iglesia y la congregaci\u00f3n, est\u00e1 la oraci\u00f3n que cada uno debe ofrecer al Padre en silencio y en soledad. Contemplamos al Dios vivo, ofreci\u00e9ndonos a ser atra\u00eddos por su amor y aprendiendo a acoger ese mismo amor en el coraz\u00f3n. Entramos as\u00ed en el misterio del Dios que ha elegido habitar en medio de su pueblo. Su presencia eucar\u00edstica es la prenda de ello. Por eso es especialmente conveniente que recemos en presencia del Sant\u00edsimo Sacramento. Cada uno de nosotros necesita el alimento de al menos media hora de oraci\u00f3n silenciosa diaria. Necesitamos tambi\u00e9n asimilar la Sagrada Escritura y leer reflexivamente libros sobre la vida espiritual. Los miembros de Santa Cruz reflexionar\u00e1n regularmente estas constituciones, que son una regla para su vida.<\/li>\n<li>Cada uno de nosotros tiene la necesidad de apartarse de sus ocupaciones y preocupaciones anualmente, para hacer un retiro de varios d\u00edas de oraci\u00f3n y reflexi\u00f3n sin interrupciones. En esa pausa pretendemos estar \u00fanicamente atentos a la moci\u00f3n del Esp\u00edritu. Podemos ver nuestra vida y nuestro trabajo bajo una luz fresca y brillante; podemos encontrar la convicci\u00f3n de responder al Esp\u00edritu y cambiar el rumbo en el que la costumbre y la conveniencia nos pudieran haber instalado. Una oraci\u00f3n prolongada como \u00e9sta puede ser lo suficientemente intensa como para reavivar nuestro amor por el compromiso con el Se\u00f1or, el que puede bajar de intensidad. Asimismo, las jornadas peri\u00f3dicas de recogimiento renuevan nuestra entrega.<\/li>\n<li>No somos s\u00f3lo nosotros los que oramos, sino su Esp\u00edritu el que ora en nosotros. Y nosotros que llegamos a estar ocupados anunciando el reino del Se\u00f1or, necesitamos volver con bastante frecuencia a sentarnos a sus pies y escuchar con m\u00e1s atenci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[\/et_pb_accordion_item][et_pb_accordion_item title=\u00bbCONSTITUCI\u00d3N 4:  LA FRATERNIDAD\u00bb _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; hover_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<ol start=\"33\">\n<li>Nuestro llamado es servir al Se\u00f1or Jes\u00fas en la misi\u00f3n, no como individuos independientes, sino como fraternidad. Nuestra vida comunitaria reaviva la fe que hace de nuestro trabajo un ministerio y no s\u00f3lo un empleo; nos fortalece con el ejemplo y el est\u00edmulo de nuestros hermanos; y nos protege de sentirnos abrumados o desanimados por nuestro trabajo.<\/li>\n<li>Estrechamos nuestros lazos como hermanos viviendo juntos en comunidad. Si no amamos a los hermanos que vemos, no podemos amar al Dios que no hemos visto. En nuestra vida com\u00fan damos una expresi\u00f3n inmediata y tangible a lo que profesamos con nuestros votos: en la comunidad local compartimos la compa\u00f1\u00eda, los bienes y los esfuerzos unidos de nuestro celibato, pobreza y obediencia.<\/li>\n<li>Nuestro modo ordinario y deseable de vivir es en una comunidad local, normalmente una casa religiosa establecida. Cuando las formalidades de dicha casa son inaplicables, la comunidad local se designa como residencia.<\/li>\n<li>Si por necesidades de la misi\u00f3n, de los estudios o de la salud, dispone la Congregaci\u00f3n designar a un miembro a vivir fuera de una casa religiosa, tanto el individuo como la comunidad deben esforzarse por asegurar el acceso del religioso a la compa\u00f1\u00eda fraterna, convirti\u00e9ndose en un miembro no residencial de una comunidad local cercana o en un miembro activo de una agrupaci\u00f3n regional. Si por cualquier otra raz\u00f3n el provincial, con el consentimiento de su consejo y previa notificaci\u00f3n al superior general, permite a un miembro residir fuera de una casa local o residencia, deber\u00e1 ser por un per\u00edodo no superior a un a\u00f1o.<\/li>\n<li>Una comunidad debe acercarse de manera decidida y sensible a los miembros que est\u00e1n enfermos o angustiados o que se ausentan con frecuencia. Cuando los miembros se jubilan o tienen problemas de salud, debemos tener comunidades que los reciban y los atiendan. Nos reunimos como comunidad para ungir a cualquier hermano amenazado por una enfermedad o lesi\u00f3n grave o incapacitado por la edad y pedimos en oraci\u00f3n, por la recuperaci\u00f3n de su cuerpo y por la generosa perseverancia de su esp\u00edritu. Y cuando lleguemos a la muerte, debemos saber que, especialmente entonces, nuestros hermanos est\u00e1n a nuestro lado, pues nos sostienen y recuerdan a\u00fan m\u00e1s en sus oraciones.<\/li>\n<li>Toda comunidad local tiene un superior que preside y gobierna y un consejo que le entrega consejo y consentimiento. Sin embargo, el bienestar com\u00fan de una casa se beneficia de las deliberaciones compartidas de todos sus miembros. Por eso el superior convocar\u00e1 peri\u00f3dicamente a la comunidad para considerar su vida y misi\u00f3n comunes, a la luz del evangelio de Cristo. Este cap\u00edtulo local se convertir\u00e1 en un instrumento de reflexi\u00f3n y renovaci\u00f3n para la comunidad. Sus deliberaciones incluir\u00e1n las preocupaciones pragm\u00e1ticas de la vida diaria, pero deben ser tambi\u00e9n un medio para que los hombres de fe exploren juntos la vida del esp\u00edritu, no sea que hablemos menos de los que nos importa m\u00e1s.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"39\">\n<li>Somos hombres que trabajan. Tambi\u00e9n somos hombres que necesitan revitalizarse despu\u00e9s de ese trabajo. Cada comunidad local, necesita proporcionar alguna medida de privacidad dom\u00e9stica donde podamos estar en casa entre nosotros y encontrar un lugar de silencio para la oraci\u00f3n, la recreaci\u00f3n, el estudio y el descanso.<\/li>\n<li>Los que se preocupan por nosotros y por el reino esperar\u00e1n que nuestro modo de vida sea modesto y sencillo. Sin embargo, nuestras comunidades locales deber\u00e1n ser generosas para continuar nuestra tradici\u00f3n de hospitalidad con los hermanos, con los que trabajan con nosotros, con nuestros parientes, vecinos y con los pobres, especialmente con los que no tienen quien los acoja. La medida de nuestra generosidad ser\u00e1 la sinceridad, la sencillez y la sensibilidad de nuestra acogida. Pero lo que m\u00e1s tendremos que compartir con los dem\u00e1s, ser\u00e1 nuestra convivencia juntos como hermanos en unidad.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"41\">\n<li>Como hombres que comparten su vida en comunidad, llegamos a conocernos de cerca. Las faltas y los defectos har\u00e1n, de vez en cuando, que seamos una prueba para los dem\u00e1s. Las diferencias de opini\u00f3n, los malentendidos y los resentimientos pueden, perturbar la paz en nuestra comunidad. Por ello, forma parte de nuestra vida el corregirnos y disculparnos fraternalmente unos a otros y reconciliarnos de forma franca pero discreta. As\u00ed, nuestros mismos fracasos pueden ser transformados por la gracia de Dios en una amistad m\u00e1s estrecha.<\/li>\n<li>Es esencial para nuestra misi\u00f3n que nos esforcemos por permanecer tan atentamente unidos, que la gente diga: \u00abMiren c\u00f3mo se aman\u00bb. Seremos entonces un signo en un mundo alienado: hombres que, por amor a su Se\u00f1or, se han convertido en pr\u00f3jimos m\u00e1s cercanos, amigos de confianza, hermanos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[\/et_pb_accordion_item][et_pb_accordion_item title=\u00bbCONSTITUCI\u00d3N 5:  CONSAGRACI\u00d3N Y COMPROMISO\u00bb _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; hover_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<ol start=\"46\">\n<li>Aceptamos la llamada del Se\u00f1or a comprometernos p\u00fablica y perpetuamente como miembros de la Congregaci\u00f3n de la Santa Cruz por los votos consagrados de celibato, pobreza y obediencia. El misterio y el significado de estos votos son grandes. Y, sin embargo, su sentido es sencillo. Son un acto de amor por el Dios que nos am\u00f3 primero. Por nuestros votos nos comprometemos a una intimidad de coraz\u00f3n \u00edntegro con Dios, a una dependencia confiada en Dios y a una entrega dispuesta a Dios. Queremos as\u00ed vivir a imagen de Jes\u00fas, que fue enviado por amor a anunciar el reino de Dios y que nos invita a seguirle.<\/li>\n<li>Profesamos los votos por esta misma misi\u00f3n de Jes\u00fas. En el celibato consagrado queremos amar con la libertad, apertura y disponibilidad que se reconocen como signo del Reino. En la pobreza consagrada buscamos compartir la suerte de los pobres y unirnos a su causa, confiando en que el Se\u00f1or proveer\u00e1. En la obediencia consagrada nos unimos a nuestros hermanos de comunidad y a toda la Iglesia en la b\u00fasqueda de la voluntad de Dios. No creemos que quienes se comprometen de otra manera en el seguimiento de Jes\u00fas, servir\u00e1n menos al pr\u00f3jimo. Por el contrario, encontramos en ellos compa\u00f1eros dispuestos y complementarios en la misi\u00f3n compartida. Queremos que nuestros votos, fielmente vividos, sean testimonio y llamada para ellos, como sus compromisos, fielmente vividos, son testimonio y llamada para nosotros.<\/li>\n<li>Tambi\u00e9n nos dedicamos a ser signos prof\u00e9ticos a trav\u00e9s de estos votos. Somos peregrinos en este mundo y anhelamos la llegada de la nueva creaci\u00f3n mientras intentamos ser administradores en esta tierra. El mundo est\u00e1 bien provisto de dones de la mano de Dios, pero a menudo se adoran los dones y se ignora al Dador. Queremos vivir nuestros votos de tal manera que nuestras vidas pongan en tela de juicio las fascinaciones de nuestro mundo: el placer, la riqueza y el poder. Los profetas se presentan ante el mundo como signos de lo que tiene valor duradero y los profetas hablan y act\u00faan en el mundo como compa\u00f1eros del Se\u00f1or al servicio de su reino. Rezamos para vivir nuestros votos lo suficientemente bien para ofrecer tal testimonio y servicio.\u00a0<\/li>\n<li>Nuestros votos nos unen en comunidad. Nos comprometemos a compartir entre nosotros lo que somos, lo que tenemos y lo que hacemos. As\u00ed formamos una comunidad como lo hicieron los primeros que creyeron en la resurrecci\u00f3n de Cristo y fueron pose\u00eddos por su Esp\u00edritu. Todo el grupo de creyentes estaba unido, de coraz\u00f3n y de alma. Nadie reclamaba como propia ninguna posesi\u00f3n, ya que todo lo que pose\u00edan era de todos. Con una sola mente compart\u00edan la misma ense\u00f1anza, una vida com\u00fan, el partimiento del pan y la oraci\u00f3n.<\/li>\n<li>Por nuestro voto de celibato nos comprometemos a buscar la uni\u00f3n con Dios en la castidad de por vida, renunciando para siempre al matrimonio y a la paternidad por el bien del reino. Tambi\u00e9n prometemos lealtad, compa\u00f1erismo y afecto a nuestros hermanos en Santa Cruz. La apertura y la disciplina en la oraci\u00f3n, la asc\u00e9tica personal, el servicio compasivo y el amor dado y recibido en comunidad son apoyos importantes para vivir generosamente este compromiso. Nuestra esperanza y nuestra necesidad son vivir bendecidos por relaciones fieles y afectuosas con amigos y compa\u00f1eros de misi\u00f3n, relaciones que reflejan la intimidad y la apertura del amor de Dios por nosotros.<\/li>\n<li>Por nuestro voto de pobreza nos sometemos a la direcci\u00f3n de la autoridad comunitaria en el uso y disposici\u00f3n de los bienes, pues nos comprometemos a tener nuestros bienes en com\u00fan y a compartirlos como hermanos. Toda remuneraci\u00f3n por nuestros servicios, ingresos, donaciones y beneficios son nuestros para compartirlos o disponer de ellos como comunidad. En todo esto, nuestra esperanza es que la bolsa com\u00fan sea expresi\u00f3n de la verdadera confianza de unos en otros en Santa Cruz y libere nuestros corazones para ser pose\u00eddos por el Se\u00f1or.<\/li>\n<li>Al mismo tiempo, por este voto renunciamos al uso y disfrute de nuestros propios bienes materiales. Aunque cualquiera de nosotros puede poseer o adquirir bienes privados, los alejamos de nuestra vida al asignar a otros su administraci\u00f3n, uso y beneficios. Las herencias, los legados y las donaciones, que por su propia naturaleza o por la intenci\u00f3n del donante est\u00e1n destinados a ser bienes personales de un miembro de la comunidad, se presumen propios. Para aceptar o renunciar a una herencia o legado se requiere el permiso del superior o director local. En cuanto a las donaciones, este permiso s\u00f3lo se requiere para aceptarlos. Para desprenderse total o parcialmente de sus bienes, el miembro en votos perpetuos debe tener permiso del superior general y seguir las disposiciones civiles.<\/li>\n<li>Por nuestro voto de obediencia nos comprometemos a adherirnos fielmente a las decisiones de las autoridades de Santa Cruz seg\u00fan las constituciones; tambi\u00e9n debemos obediencia al Papa. Renunciamos al ejercicio independiente de nuestras voluntades para unirnos a los hermanos en un discernimiento com\u00fan de la voluntad de Dios manifestada en la oraci\u00f3n, la reflexi\u00f3n comunitaria, la Sagrada Escritura, la gu\u00eda del Esp\u00edritu en la Iglesia y el clamor de los pobres. Este voto incluye la totalidad de nuestra vida en Santa Cruz y a trav\u00e9s de \u00e9l, esperamos descubrir y aceptar la voluntad del Se\u00f1or con mayor seguridad.<\/li>\n<li>Nuestros votos no s\u00f3lo nos unen en comunidad, sino que han de marcar nuestra vida en comunidad. El amor abierto, generoso y hospitalario ha de caracterizar nuestras casas y nuestro servicio. Como congregaci\u00f3n y en cada una de nuestras comunidades locales, nos comprometemos a utilizar pocos bienes y a vivir con sencillez. En el discernimiento de la llamada de Dios, somos una hermandad al servicio de la iglesia universal bajo la direcci\u00f3n pastoral del Papa; y no somos menos responsables de las necesidades de las iglesias locales all\u00ed donde vivimos y trabajamos. En lo que se refiere al culto, al ministerio pastoral y a nuestra labor por el reino, estamos bajo la autoridad pastoral de los obispos.<\/li>\n<li>Vivimos nuestra consagraci\u00f3n en muchas tierras y culturas. Nuestro compromiso es el mismo dondequiera que estemos, pero tratamos de expresarlo de una manera enraizada y enriquecida por los diversos contextos y culturas en los que vivimos. De este modo, esperamos que nuestro testimonio y servicio sean m\u00e1s eficaces para el Reino.<\/li>\n<li>Cuando profesamos nuestros votos p\u00fablicos, declaramos:<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo (<em>nombre<\/em>)<br \/><em>Me presento ante Jesucristo<\/em>,<br \/>el Hijo de Dios y mi Se\u00f1or,<br \/>en la asamblea de su iglesia,<br \/>en medio de la Congregaci\u00f3n de la Santa Cruz<br \/><em>y ante ti, (nombre y cargo de<br \/><\/em><em>la persona que recibe los votos)<br \/><\/em>para profesar mi dedicaci\u00f3n y mis votos.<br \/>Creo que he sido llamado<br \/>por el Padre y guiado por el Esp\u00edritu<br \/>para ofrecer mi vida y mi trabajo<br \/>al servicio del Se\u00f1or<br \/>para responder a las necesidades de la Iglesia y del mundo.<\/p>\n<p>\u00a0<em>Por lo tanto, hago a Dios para siempre<br \/><\/em><em>(por &#8230; a\u00f1o(s)<br \/><\/em><em>los votos de castidad, pobreza y obediencia<br \/><\/em><em>seg\u00fan las constituciones<br \/><\/em><em>de la Congregaci\u00f3n de la Santa Cruz.<\/em><\/p>\n<p>Que el Dios que me permite y me invita<br \/>a hacer este compromiso<br \/>me fortalezca y proteja para ser fiel a \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"54\">\n<li>El religioso que pronuncia los votos puede proponer a la aprobaci\u00f3n del provincial o de su delegado modificaciones en esta f\u00f3rmula, excepto en la parte invariable que se indica en cursiva.<\/li>\n<li>Nuestra consagraci\u00f3n es p\u00fablica, ya que estamos llamados a dar paso adelante en servicio y testimonio. Por lo tanto, es deseable que se nos conozca y se nos vea habitualmente como miembros de la congregaci\u00f3n. De acuerdo con las costumbres de la iglesia local y las decisiones de nuestros cap\u00edtulos provinciales, llevamos un atuendo apropiado para los religiosos. El s\u00edmbolo de la congregaci\u00f3n, la cruz y las anclas, se lleva para identificarnos como miembros de Santa Cruz.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\/et_pb_accordion_item][et_pb_accordion_item title=\u00bbCONSTITUCI\u00d3N 6:   FORMACI\u00d3N Y TRANSFORMACI\u00d3N\u00bb _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; hover_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<ol start=\"56\">\n<li>Los disc\u00edpulos siguieron al Se\u00f1or Jes\u00fas en su ministerio de proclamar el reino y sanar a los afligidos. Jes\u00fas tambi\u00e9n pasaba largos d\u00edas a solas con sus disc\u00edpulos, habl\u00e1ndoles de los misterios de su reino y form\u00e1ndolos para que ellos tambi\u00e9n pudieran ser enviados a su misi\u00f3n. M\u00e1s tarde volver\u00edan para sus comentarios y una escucha m\u00e1s profunda a causa de lo que hab\u00edan experimentado. Incluso m\u00e1s tarde fueron visitados por el fuego de su Esp\u00edritu, que transform\u00f3 su comprensi\u00f3n de todo lo que les hab\u00eda ense\u00f1ado. Nosotros tambi\u00e9n somos enviados a Su misi\u00f3n como hombres formados y necesitados de formaci\u00f3n permanente para Su servicio.<\/li>\n<li>Pronunciamos nuestros votos en un momento, pero vivirlos por el bien del Reino es un trabajo de toda una vida. Ese cumplimiento exige de nosotros m\u00e1s que el mero deseo, m\u00e1s incluso que la decisi\u00f3n firme. Exige la conversi\u00f3n de nuestros h\u00e1bitos, de nuestro car\u00e1cter, de nuestras actitudes, de nuestros deseos.<\/li>\n<li>Lo mismo ocurre con nuestro compromiso como cristianos. Nuestra consagraci\u00f3n en el bautismo es el punto de partida en un camino que nos exige, como a todo su pueblo, ser reformados por la gracia creadora del Se\u00f1or una y otra vez. Lo mismo ocurre con nuestra vida en una comunidad religiosa, que debe haber formado en nosotros, por la gracia de Dios, la semejanza viva de Jesucristo.<\/li>\n<li>El camino comienza antes de nuestra profesi\u00f3n y no termina hasta nuestra resurrecci\u00f3n. Seremos creados de nuevo hasta el punto de poder decir: \u00abYa no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed\u00bb. Es el Se\u00f1or quien nos da tanto el deseo como la realizaci\u00f3n. Por nuestra parte, debemos someternos a la sabidur\u00eda y a la disciplina que nos purificar\u00e1 de nuestro ego\u00edsmo y nos har\u00e1 \u00edntegros en el servicio a su pueblo.<\/li>\n<li>Nuestra experiencia en Santa Cruz es exigente. Tambi\u00e9n es alegre. Y deber\u00eda darnos una vida a la que con gusto invitar\u00edamos a los dem\u00e1s. La llamada del Se\u00f1or se oir\u00e1 en nuestro firme testimonio del Evangelio, en el compa\u00f1erismo que nos ofrecemos unos a otros, en la alegr\u00eda con la que servimos en nuestra misi\u00f3n sin fijarse en el costo y en la sincera acogida que ofrecemos abiertamente a los hombres que se unen a nosotros. Si somos felices en nuestra vocaci\u00f3n, la compartiremos con los dem\u00e1s.<\/li>\n<li>Los postulantes que llegan a la congregaci\u00f3n merecen que cultivemos su madurez, su fe, su generosidad, su aprendizaje y su capacidad de vivir en comunidad. Con ellos evaluamos su car\u00e1cter y su crecimiento como cristianos y tanto discernimos como les ayudamos a discernir si est\u00e1n dispuestos y son capaces de avanzar a formar parte de nuestra congregaci\u00f3n. La duraci\u00f3n de su postulantado la determina el provincial y es \u00e9l, quien admite a los postulantes al noviciado.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"62\">\n<li>El noviciado es el comienzo de la vida en la congregaci\u00f3n. Se ayuda a los novicios a formarse en la meditaci\u00f3n y la oraci\u00f3n, en los servicios mutuos de la vida com\u00fan, en el servicio apost\u00f3lico y en el conocimiento de la historia y la espiritualidad, el car\u00e1cter y la misi\u00f3n de Santa Cruz. En resumen, se les desaf\u00eda y se les ayuda a abrir sus corazones al Evangelio, a vivir bajo el mismo techo con otros y a crear una fraternidad de disc\u00edpulos. El noviciado es su aprendizaje en el celibato, la pobreza y la obediencia. El director, o maestro de novicios, nombrado por el provincial y bajo su autoridad, tiene plena responsabilidad personal en la formaci\u00f3n de los novicios.<\/li>\n<li>El provincial examina las calificaciones de los postulantes para su v\u00e1lida admisi\u00f3n y, con el consentimiento de su consejo, los admite al noviciado. Determina tambi\u00e9n la fecha y el modo en que comienza el per\u00edodo de noviciado.<\/li>\n<li>El noviciado tiene lugar en una casa designada por el superior general con el consentimiento de sus asistentes. Su duraci\u00f3n es de al menos doce meses en la casa del noviciado y de no m\u00e1s de dos a\u00f1os, incluyendo breves per\u00edodos de ministerio activo. Las ausencias se regulan seg\u00fan el derecho can\u00f3nico. El noviciado concluye con la profesi\u00f3n de los votos temporales, a los cuales el novicio es admitido por el provincial. Sus votos son recibidos, como en todo estado de profesi\u00f3n posterior, por el provincial o su delegado, a no ser que los reciba el superior general.<\/li>\n<li>Antes de su profesi\u00f3n, el novicio cede libremente la administraci\u00f3n de sus bienes a quien quiera y dispone de su uso y beneficios durante todo el tiempo en votos. Esto lo hace en forma escrita, v\u00e1lida seg\u00fan el derecho civil, con la estipulaci\u00f3n de que es revocable.<\/li>\n<li>Nadie admitido como novicio en una sociedad de Santa Cruz puede cambiarse a la otra sociedad, sin el acuerdo del o de los provinciales involucrados, quienes deben contar con el consentimiento de los consejeros provinciales y con el permiso del superior general dado con el consentimiento de sus asistentes.<\/li>\n<li>A esta profesi\u00f3n de votos le sigue normalmente un programa de formaci\u00f3n que involucra a los nuevos miembros en estudios adicionales y pr\u00e1cticas dirigidas a su eventual forma de servicio y a las necesidades de nuestra misi\u00f3n. Todos los miembros reciben formaci\u00f3n teol\u00f3gica y pastoral para un ministerio laico u ordenado. Se les anima a reflexionar sobre su experiencia apost\u00f3lica, comunitaria y vital a la luz del Evangelio y de la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica sistem\u00e1tica. Asimismo, se les lleva a profundizar en su vida espiritual y en la oraci\u00f3n, especialmente a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n constante con su director espiritual. Mientras tanto, se cultivan y eval\u00faan la madurez, el juicio y la generosidad necesarios para la misi\u00f3n y la vida en com\u00fan. As\u00ed, cada vez que el provincial admite a un miembro a la renovaci\u00f3n de sus votos, representa nuestra afirmaci\u00f3n de su crecimiento hacia un car\u00e1cter s\u00f3lidamente humano, expl\u00edcitamente cristiano y mejor preparado para una vida en Santa Cruz.<\/li>\n<li>El per\u00edodo de formaci\u00f3n inicial en votos temporales despu\u00e9s del noviciado, es de al menos tres a\u00f1os y usualmente no m\u00e1s de seis. Puede ser extendido en casos particulares, por el provincial hasta por otros tres a\u00f1os. Concluye con la profesi\u00f3n de votos perpetuos, a la que el miembro es admitido por el superior general. Esta profesi\u00f3n va precedida de un tiempo de preparaci\u00f3n inmediata determinado por el provincial.<\/li>\n<li>Antes de la profesi\u00f3n perpetua, el religioso hace un testamento que debe ser v\u00e1lido seg\u00fan el derecho civil y prever todos los bienes presentes o futuros. Cualquier cambio en este testamento o en su anterior cesi\u00f3n de administraci\u00f3n y disposici\u00f3n de bienes, requiere el permiso del provincial. El permiso del superior local o del director es suficiente para cambiar el testamento, cuando la urgencia no permita recurrir al provincial, cuando sean acciones usuales exigidas por el derecho civil y, cuando sea la disposici\u00f3n de los bienes. Si un religioso deja la comunidad, esta cesi\u00f3n de administraci\u00f3n queda nula y se le devuelve el testamento.<\/li>\n<li>Los que vienen desde otros institutos religiosos, si est\u00e1n en votos perpetuos, siguen un programa de al menos tres a\u00f1os determinado por el provincial de acuerdo con el derecho can\u00f3nico.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"72\">\n<li>Todos deben tener la oportunidad de recibir la mejor formaci\u00f3n pastoral y teol\u00f3gica y la mejor educaci\u00f3n superior que sea necesaria y que, como comunidad comprometida con la pobreza, seamos capaces de entregar. Pero ya que todos en la congregaci\u00f3n deben, en beneficio de su ministerio y de s\u00ed mismo, cultivar una mente inquisitiva y bien nutrida, ampliada por su experiencia y reflexi\u00f3n, no hay edad en la que podamos dejar de lado el aprendizaje sistem\u00e1tico o experimental o la educaci\u00f3n continua.\u00a0<\/li>\n<li>Debemos dar a los miembros en formaci\u00f3n inicial acceso a los beneficios propios de estar en la Congregaci\u00f3n de Santa Cruz. Somos una comunidad de religiosos cl\u00e9rigos y laicos. La iniciaci\u00f3n de los miembros de cada sociedad es m\u00e1s completa si tienen alguna experiencia de la otra sociedad. Los programas de formaci\u00f3n cooperativa entre sociedades y provincias y, si es posible, con nuestras hermanas en Santa Cruz, hacen que estas ventajas sean a\u00fan m\u00e1s accesibles. Adem\u00e1s, como somos una congregaci\u00f3n internacional, es beneficioso para todos que algunos puedan recibir una parte de su formaci\u00f3n en otras provincias, distritos o culturas.<\/li>\n<li>La oportunidad de una experiencia directa y supervisada de la vida, el sufrimiento y las esperanzas de los pobres deber\u00eda darse durante la formaci\u00f3n inicial y tambi\u00e9n en la formaci\u00f3n permanente. Para los religiosos de cualquier edad puede ser una experiencia formativa y transformadora.<\/li>\n<li>La formaci\u00f3n inicial es supervisada y principalmente impartida por miembros de la congregaci\u00f3n con votos perpetuos. El personal de una casa de formaci\u00f3n comparte con el superior la responsabilidad del desarrollo de todos los miembros del programa. Deben ser educadores eficaces en la fe, tener una amplia experiencia de vida y ministerio en Santa Cruz y estar adecuadamente preparados para sus funciones. Trabajan juntos como un equipo y viven en una comunidad con los que est\u00e1n en formaci\u00f3n. Los programas de formaci\u00f3n se organizan de modo que cada persona pueda asumir la responsabilidad conforme a su formaci\u00f3n y que tanto \u00e9l como la congregaci\u00f3n puedan discernir la realidad de su vocaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Al terminar la formaci\u00f3n inicial, la supervisi\u00f3n propia de ese per\u00edodo llega a su fin. Pero es precisamente en este momento de transici\u00f3n hacia una mayor autonom\u00eda, cuando nos sentimos menos responsables de nuestra vida personal, comunitaria y apost\u00f3lica, cuando formamos h\u00e1bitos que son duraderos. Las provincias aseguran el porvenir de esta transici\u00f3n en la vida y el trabajo de los miembros, de modo que la formaci\u00f3n es realmente permanente.<\/li>\n<li>Se suele imaginar que nuestra formaci\u00f3n es m\u00e1s amplia cuando somos principiantes. Pero, a menudo, nuestras experiencias formativas m\u00e1s radicales nos llegan cuando estamos bien adentrados en la edad adulta. En efecto, podemos entender y aceptar mejor un profundo autoexamen, el cuestionamiento de nuestras arraigadas suposiciones y ambiciones y la profundizaci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n en Cristo; cuando hemos recorrido el camino de la experiencia y la responsabilidad adulta. Los programas de renovaci\u00f3n continua en la comunidad son una forma muy \u00fatil de compartir esa formaci\u00f3n permanente.<\/li>\n<li>La formaci\u00f3n permanente es crecimiento permanente. El examen de conciencia, como ayuda diaria para el autoconocimiento y la autodeterminaci\u00f3n, nos permite descubrir c\u00f3mo acertamos o c\u00f3mo fallamos tanto en nuestra vida com\u00fan como en nuestra misi\u00f3n. Una gracia a\u00fan m\u00e1s poderosa se da en la confesi\u00f3n sacramental practicada con adecuada frecuencia, por la que cada uno de nosotros abre su conciencia al Se\u00f1or, al ministro del Se\u00f1or y a s\u00ed mismo y all\u00ed encuentra la reconciliaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo y el perd\u00f3n del Se\u00f1or, que dio su vida para que ninguno de nosotros se le perdiera. La direcci\u00f3n espiritual resulta a\u00fan m\u00e1s ventajosa a medida que envejecemos en la congregaci\u00f3n, pues a medida que ganamos en antig\u00fcedad y responsabilidad en nuestro trabajo, puede resultarnos m\u00e1s dif\u00edcil dar cuenta honestamente ante Dios de lo que hacemos con nuestra vida y por qu\u00e9. Todas estas pr\u00e1cticas forman parte de la formaci\u00f3n habitual y deseable a lo largo de nuestra vida. Y todas ellas nos ayudan a fijar nuestras mentes y nuestros corazones, con mayor atenci\u00f3n y generosidad en el Se\u00f1or y en nuestro servicio a su pueblo.<\/li>\n<li>A pesar de nuestra preocupaci\u00f3n que cada sacerdote y hermano de Santa Cruz se beneficie de una formaci\u00f3n permanente en Cristo, tambi\u00e9n sabemos que algunas de las transformaciones m\u00e1s decisivas son un regalo gratuito de Dios para nosotros, no cuando nos conformamos con su voluntad, sino cuando le hemos fallado gravemente. Para algunos, la crisis puede venir como una depresi\u00f3n nerviosa, un fracaso en manejar alguna de las transiciones de la vida. Para otros, puede ser una larga trayectoria de autoindulgencia y enga\u00f1o que termina en un colapso. Por m\u00e1s que se desintegren los beneficios de nuestra formaci\u00f3n, por m\u00e1s que caigamos, necesitamos la confrontaci\u00f3n solidaria y el est\u00edmulo sensible de nuestros hermanos para rehabilitarnos. As\u00ed es como algunos de los hombres m\u00e1s sabios y fuertes de nuestra comunidad han surgido, por la gracia de Dios, entre nosotros. Del mismo modo, Pedro se convirti\u00f3 en el verdadero y fiable disc\u00edpulo del Se\u00f1or, no durante los d\u00edas en que le sigui\u00f3 en Galilea, sino despu\u00e9s de que renegara de su Se\u00f1or y llorara y se le diera la oportunidad, no de ser como antes, sino de servir como nunca hab\u00eda servido.<\/li>\n<li>As\u00ed aprendemos que tanto la formaci\u00f3n como la transformaci\u00f3n son dones del Se\u00f1or que nosotros, como comunidad, podemos ayudarnos a recibir.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[\/et_pb_accordion_item][et_pb_accordion_item title=\u00bbCONSTITUCI\u00d3N 7:   AUTORIDAD Y RESPONSABILIDAD\u00bb _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; hover_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<ol start=\"80\">\n<li>No puede haber comunidad entre nosotros si nuestra vida y misi\u00f3n comunes no se rigen por deliberaciones y decisiones que nos lleven a todos a una unidad de pensamiento, sentimiento y acci\u00f3n. A esas deliberaciones y decisiones, todos estamos obligados, como hombres comprometidos con la obediencia, tanto a contribuir como a responder.<\/li>\n<li>Debemos ser responsables cada uno de nosotros de la conformidad de nuestra vida con el Evangelio y de la armon\u00eda de nuestros ministerios con la misi\u00f3n de Cristo. En el cap\u00edtulo, en el consejo o como individuos, debemos a nuestros hermanos un intercambio franco y respetuoso sobre las decisiones que se van a tomar y que nos afectan a todos. El Esp\u00edritu del Se\u00f1or puede elegir a cualquiera de nosotros para decir las verdades que todos necesitamos escuchar. Nuestro mismo voto de obediencia nos obliga a cada uno a asumir la responsabilidad correcta para el bien com\u00fan.<\/li>\n<li>La autoridad es un ministerio entre nosotros y para nosotros y recae en nuestros superiores, que act\u00faan de acuerdo con nuestras constituciones y estatutos. Ellos suscitan y se abren al di\u00e1logo entre los miembros, presiden el logro de un consenso, si es posible y luego, se encargan de que se tomen las decisiones. Ya sea que act\u00fae por su propio juicio o despu\u00e9s de una consulta o con el solicitado consentimiento de otros, un superior debe contextualizar las decisiones que mejor puede sostener en conciencia.<\/li>\n<li>La primera obligaci\u00f3n de un superior es predicar y dar testimonio del Evangelio a sus hermanos. Debe mantener ante nosotros la llamada del Se\u00f1or y conducirnos a una respuesta comunitaria e individual. Tambi\u00e9n debe convocarnos al cumplimiento de nuestros compromisos como miembros de Santa Cruz.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"92\">\n<li>El superior tambi\u00e9n debe presidir. Cada miembro es responsable del bien com\u00fan, pero es tarea del superior motivar este sentido de responsabilidad comunitaria en cada uno de nosotros. \u00c9l hace que nuestras contribuciones individuales se unan a las de los dem\u00e1s en favor de nuestra vida y misi\u00f3n en com\u00fan.<\/li>\n<li>El superior es tambi\u00e9n un pastor encargado del bienestar espiritual y f\u00edsico de cada miembro individual. Nos debe aliento, gratitud, correcci\u00f3n, solicitud y todo lo que cada uno pueda necesitar. Con tacto y prudencia cuida del bienestar general de cada persona, as\u00ed como de la comunidad.<\/li>\n<li>El provincial establece una comunidad local seg\u00fan las normas establecidas por el cap\u00edtulo provincial. Esas normas tendr\u00e1n en cuenta las necesidades de la bolsa com\u00fan, la mesa com\u00fan y la oraci\u00f3n com\u00fan.<\/li>\n<li>Las casas son establecidas por el provincial con el consentimiento escrito del obispo diocesano y pueden ser suprimidas por el superior general, previa consulta al obispo. Las residencias pueden ser suprimidas por el provincial.<\/li>\n<li>La comunidad local est\u00e1 bajo la autoridad de un superior o, si la comunidad no cumple los requisitos de una casa religiosa, de un director. Son nombrados por el provincial, previa consulta con la comunidad local y deben llevar al menos un a\u00f1o de votos perpetuos. Los superiores son nombrados por un per\u00edodo de tres a\u00f1os y la reelecci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de un segundo per\u00edodo consecutivo requiere el consentimiento del superior general. Los directores ejercen la autoridad delegada en nombre del provincial y son nombrados por per\u00edodos variables, pero normalmente por no m\u00e1s de seis a\u00f1os consecutivos.<\/li>\n<li>El superior o director es asistido por un consejo local que le asesora y da consentimiento. En las comunidades m\u00e1s grandes, el consejo local se compone de al menos tres miembros. En las comunidades m\u00e1s peque\u00f1as todos los miembros pueden constituir el consejo. Los consejeros ejercen sus funciones durante el mismo per\u00edodo que el superior y pueden ser elegidos para per\u00edodos consecutivos. Son miembros de votos perpetuos. En casos excepcionales, un miembro que tiene por lo menos cuatro a\u00f1os con votos temporales puede ser designado, pero no elegido como consejero, aunque nunca podr\u00e1 ser asistente superior o subdirector. En una casa con miembros de ambas sociedades en n\u00fameros importantes, cada sociedad debe estar representada por al menos un miembro en el consejo.<\/li>\n<li>Un distrito es un sector de una provincia que se encuentra fuera o dentro de sus l\u00edmites geogr\u00e1ficos, pero bajo su jurisdicci\u00f3n. Es constituido o suprimido por el cap\u00edtulo provincial con la aprobaci\u00f3n del superior general. Tiene la autonom\u00eda necesaria para desarrollar su vida com\u00fan y sus ministerios y se rige bajo las normas establecidas por el cap\u00edtulo provincial.<\/li>\n<li>El superior de distrito es elegido o nombrado seg\u00fan las normas del distrito para un per\u00edodo de tres a\u00f1os renovable consecutivamente no m\u00e1s de dos veces. Debe haber profesado votos perpetuos durante al menos tres a\u00f1os. Es asistido por un consejo de al menos tres miembros. Si una sociedad es menos numerosa que la otra, pero sus miembros forman una parte sustancial del distrito, cada sociedad debe estar representada por al menos un miembro en el consejo.\u00a0<\/li>\n<li>Una viceprovincia es un sector de la congregaci\u00f3n que se aproxima a las condiciones requeridas para una provincia. Se establece y gobierna igual que una provincia, salvo que el cap\u00edtulo general puede imponer restricciones a su autonom\u00eda. Las estructuras de gobierno, los estatutos del gobierno y los estatutos relativos a las provincias se aplican a las viceprovincias, a menos que el cap\u00edtulo general haya tomado disposiciones particulares. El viceprovincial es un superior mayor con los derechos y deberes de un provincial, excepto en los casos en que se restringe.<\/li>\n<li><strong> Una provincia es un sector de la Congregaci\u00f3n que tiene un alto grado de autonom\u00eda. Es constituida por el Cap\u00edtulo General y depende de un superior provincial. Act\u00faa en una relaci\u00f3n de subsidiariedad con el Superior General que coordina la colaboraci\u00f3n entre las provincias. Ejerce la autonom\u00eda sobre su propia vida y misi\u00f3n comunes, de acuerdo con los valores y principios de nuestra vida articulados en las Constituciones. Cuenta con un n\u00famero de casas locales y miembros y fuentes de financiaci\u00f3n suficientes para sostener y desarrollar sus ministerios, la promoci\u00f3n vocacional, la formaci\u00f3n y la vida com\u00fan. <\/strong><\/li>\n<li>Las provincias son homog\u00e9neas o mixtas: es decir, compuestas por miembros de una sociedad, sacerdotes o hermanos; o de ambas sociedades.<\/li>\n<li>La m\u00e1xima autoridad de una provincia recae en el cap\u00edtulo provincial, que debe discernir y decidir las cuestiones m\u00e1s importantes del bien com\u00fan. A no ser que, en circunstancias particulares, el Superior General haya permitido un m\u00e9todo alternativo de constituci\u00f3n de los miembros del cap\u00edtulo, \u00e9ste se compone de capitulantes de oficio: el provincial que preside, el asistente provincial, los superiores de distrito, los consejeros provinciales elegidos y, a no ser que el cap\u00edtulo provincial anterior haya decidido lo contrario, los consejeros provinciales nombrados; y de capitulantes elegidos por los miembros de la provincia. Los capitulantes elegidos deben ser m\u00e1s numerosos que los de oficio. En una provincia mixta los delegados son elegidos en proporci\u00f3n al n\u00famero de miembros de la provincia con voz activa en las respectivas sociedades.<\/li>\n<li>El cap\u00edtulo provincial se re\u00fane ordinariamente cada tres a\u00f1os. Analiza el estado de la vida y la misi\u00f3n com\u00fan de la provincia, determina las principales pol\u00edticas para el futuro, elige a los funcionarios y delegados de su competencia y establece y supervisa el desarrollo de los distritos. Requiere la presencia de dos tercios de los capitulantes para que los actos sean v\u00e1lidos.<\/li>\n<li>La provincia es guiada y gobernada por un provincial, que tiene autoridad personal sobre todos los miembros y casas. Es elegido por dos tercios de los votos del cap\u00edtulo provincial o por un m\u00e9todo alternativo previsto en los estatutos; su elecci\u00f3n es confirmada por escrito por el superior general. Es elegido para un mandato de seis a\u00f1os y puede ser elegido para un mandato consecutivo de tres a\u00f1os. Debe haber estado en votos perpetuos durante al menos cinco a\u00f1os. Si desea renunciar, debe consultar primero con su consejo y luego presentar su renuncia al superior general. Si su cargo queda vacante, el asistente se convierte en provincial interino. El superior general, despu\u00e9s de haber consultado a los miembros de la provincia, ordena al provincial interino que llame a una elecci\u00f3n o lo nombra provincial hasta el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo provincial.<\/li>\n<li>El consejo provincial se compone de al menos cuatro miembros, dos de los cuales son elegidos por el cap\u00edtulo provincial. Tras recibir las recomendaciones del provincial, el superior general nombra a los dem\u00e1s consejeros y confirma la designaci\u00f3n del asistente, del secretario y de la jerarqu\u00eda de los consejeros. Todos ejercen su cargo durante tres a\u00f1os. El asistente provincial es el vicario del provincial. Si un consejero desea renunciar, debe consultar primero con el provincial y luego debe presentar su dimisi\u00f3n al superior general.<\/li>\n<li>La m\u00e1xima autoridad de la Congregaci\u00f3n recae en el cap\u00edtulo general, que debe discernir y decidir las cuestiones m\u00e1s grandes del bien com\u00fan y regular las relaciones entre las sociedades y entre las provincias. Comprende como capitulantes de oficio: el superior general que lo preside, los asistentes generales y los provinciales. El n\u00famero de capitulantes elegidos es superior al de los capitulares de oficio. Los capitulantes se eligen seg\u00fan la paridad, de manera que las sociedades est\u00e9n representadas por un n\u00famero igual de capitulantes, excluyendo al Superior general. El Superior General se re\u00fane y vota con las dos sociedades cuando act\u00faan por separado.<\/li>\n<li>El cap\u00edtulo general se re\u00fane regularmente cada seis a\u00f1os. Analiza el estado de nuestra vida y misi\u00f3n comunes, promueve y salvaguarda el patrimonio de la congregaci\u00f3n, revisa y modifica los estatutos, emite decretos, recomendaciones y declaraciones, elige al superior general y a los asistentes generales y constituye, divide o suprime provincias. Se requiere la presencia de dos tercios de los capitulantes para que los actos sean v\u00e1lidos.<\/li>\n<li><strong> La congregaci\u00f3n es guiada y gobernada por el superior general, que tiene autoridad personal sobre todas las provincias, casas y miembros. Es elegido por dos tercios de los votos del cap\u00edtulo general para un mandato de seis a\u00f1os, o hasta el siguiente cap\u00edtulo general ordinario y puede ser elegido para otro mandato consecutivo. Debe ser sacerdote y haber profesado votos perpetuos al menos diez a\u00f1os antes. Si su cargo queda vacante, el primer asistente convoca un cap\u00edtulo general extraordinario en el plazo de seis meses para elegir un superior general para lo que queda del mandato. Con el consentimiento de los dem\u00e1s asistentes, puede esperar al siguiente cap\u00edtulo ordinario si \u00e9ste se celebra en el plazo de un a\u00f1o. En el intertanto, act\u00faa como superior general interino el primer asistente y las acciones que requieran las \u00f3rdenes sagradas son llevadas a cabo por el primer sacerdote asistente.<\/strong><\/li>\n<li>Si el superior general se siente obligado a renunciar durante su per\u00edodo, debe consultar a los asistentes generales y luego presentar su renuncia a la Santa Sede, a no ser que en ese momento se est\u00e9 celebrando un cap\u00edtulo general extraordinario. S\u00f3lo la Santa Sede puede remover al superior general.<\/li>\n<li>El superior general es asistido por un consejo general de cuatro o seis miembros. Los dos primeros asistentes son elegidos por el cap\u00edtulo general, los otros son nombrados por el superior general seg\u00fan el Estatuto 103(a) modificado. Todos ejercen sus funciones por un per\u00edodo que coincide con el del superior general. Los asistentes ocupan el grado alternativamente por sociedad, perteneciendo el primer asistente siempre a la sociedad distinta de la del superior general. El primer asistente es el vicario del superior general. El secretario general y el tesorero general son nombrados por el superior general y est\u00e1n bajo su autoridad.<\/li>\n<li>El consejo de la congregaci\u00f3n es un \u00f3rgano consultivo cuyos miembros son el superior general, que convoca y preside las reuniones, los asistentes generales, el provincial, el viceprovincial y, seg\u00fan los estatutos, los superiores de distrito. Se puede invitar a otras personas. El consejo se ocupa de la vida y la misi\u00f3n de la congregaci\u00f3n. Tambi\u00e9n proporciona al superior general una asesor\u00eda m\u00e1s amplia en su deber de unificar la planificaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n, especialmente para las nuevas obras y fundaciones internacionales.<\/li>\n<li>La voz activa o el derecho a voto, corresponde a todos los miembros de la congregaci\u00f3n con votos perpetuos o los que hayan estado en votos temporales al menos cuatro a\u00f1os. Un cap\u00edtulo provincial puede extender la voz activa plena o limitada a otros miembros.<\/li>\n<li>La voz pasiva o el derecho a ser elegido para un cargo, corresponde a todos los miembros de la congregaci\u00f3n con votos perpetuos, sujeto a las disposiciones de las constituciones y de los estatutos.<\/li>\n<li>Cuando el provincial es un hermano, todos los actos que implican la orden sagrada o la jurisdicci\u00f3n eclesi\u00e1stica son realizados por su sacerdote consejero o son remitidos al superior general.<\/li>\n<li>La congregaci\u00f3n a nivel general, las provincias, las viceprovincias, los distritos y las casas locales tienen el derecho y la capacidad de adquirir, poseer, administrar y enajenar bienes materiales. Estos bienes se administran de acuerdo con los estatutos, los decretos capitulares, el derecho can\u00f3nico y el derecho civil y de acuerdo con la respectiva autoridad de los superiores mayores. Los bienes son administrados como los bienes de una congregaci\u00f3n de hombres que comparten el voto de pobreza y est\u00e1n comprometidos con la justicia social en medio de los pobres en este mundo.<\/li>\n<li>Si un miembro busca la separaci\u00f3n temporal o permanente de la congregaci\u00f3n o si la congregaci\u00f3n considera necesario expulsar a un miembro, se deben respetar las normas del derecho can\u00f3nico. Los miembros que han sido leg\u00edtimamente separados pueden ser admitidos nuevamente, seg\u00fan las normas del derecho can\u00f3nico.<\/li>\n<li>Los estatutos de la congregaci\u00f3n se modifican por mayor\u00eda absoluta del cap\u00edtulo general. Las constituciones se modifican con los dos tercios de los votos del cap\u00edtulo general con la aprobaci\u00f3n de la Santa Sede.<\/li>\n<li>Todos los miembros de la congregaci\u00f3n ratificar\u00e1n y encarnar\u00e1n su fidelidad al Se\u00f1or y su hermandad en Santa Cruz, respetando estas constituciones con una obediencia sincera y sin reservas.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[\/et_pb_accordion_item][et_pb_accordion_item title=\u00bbCONSTITUCI\u00d3N 8:   LA CRUZ, NUESTRA \u00daNICA ESPERANZA\u00bb _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; hover_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<ol start=\"122\">\n<li>El Se\u00f1or Jes\u00fas nos am\u00f3 y entreg\u00f3 su vida por nosotros. Pocos de nosotros seremos llamados a morir como \u00c9l muri\u00f3. Sin embargo, todos debemos entregar nuestras vidas con \u00c9l y por \u00c9l. Si quisi\u00e9ramos ser fieles al evangelio, debemos tomar nuestra cruz cada d\u00eda y seguirle.<\/li>\n<li>La cruz estaba constantemente ante los ojos de Basilio Moreau, cuyo lema para su congregaci\u00f3n era Spes Unica. La cruz deb\u00eda ser \u00abNuestra \u00fanica esperanza\u00bb.<\/li>\n<li>Jes\u00fas entr\u00f3 en el dolor y la muerte que inflige el pecado. Acept\u00f3 el tormento, pero nos dio a cambio la alegr\u00eda. Nosotros, a quienes \u00c9l ha enviado a servir en medio del mismo pecado y dolor, debemos saber que tambi\u00e9n nosotros encontraremos la cruz y la esperanza que promete. El rostro de cada ser humano que sufre es para nosotros el rostro de Jes\u00fas que subi\u00f3 a la cruz para quitarle el aguij\u00f3n a la muerte. La nuestra debe ser la misma cruz y la misma esperanza.<\/li>\n<li>Luchar por la justicia y no encontrar m\u00e1s que obstinaci\u00f3n, tratar de reanimar a los que se han desesperado, estar al lado de la miseria que no podemos aliviar, predicar al Se\u00f1or a los que tienen poca fe o no quieren o\u00edr de \u00e9l&#8230; nuestro ministerio nos insinuar\u00e1 el sufrimiento de Jes\u00fas por nosotros.<\/li>\n<li>Entregarse y ser entregados a las necesidades del pr\u00f3jimo; estar disponibles y alegres como un amigo en Santa Cruz y dar testimonio mientras otros dudan; estar al lado del deber cuando \u00e9ste se ha convertido en toda una carga y ning\u00fan deleite &#8230; tambi\u00e9n la comunidad puede acercarnos al Calvario.<\/li>\n<li>Ya sea el trato injusto, el cansancio o la frustraci\u00f3n en el trabajo, la falta de salud, las tareas que superan los talentos, los per\u00edodos de soledad, la sequ\u00eda en la oraci\u00f3n, el distanciamiento de los amigos; o ya sea la tristeza de haber infligido algo de esto a los dem\u00e1s&#8230; habr\u00e1 que morir en nuestro camino hacia el Padre.<\/li>\n<li>Pero no nos afligimos como hombres sin esperanza, porque Cristo el Se\u00f1or ha resucitado para no morir m\u00e1s. Nos ha llevado al misterio y a la gracia de esta vida que surge de la muerte. Si nosotros, como \u00c9l, encontramos y aceptamos el sufrimiento en nuestro discipulado, nos moveremos sin torpeza entre otros que sufren. Debemos ser hombres que aporten esperanza. No hay fracaso que el amor del Se\u00f1or no pueda revertir, ni humillaci\u00f3n que no pueda cambiar por bendici\u00f3n, ni ira que no pueda disolver, ni rutina que no pueda transfigurar. Todo es absorbido por la victoria. No tiene m\u00e1s que regalos que ofrecer. S\u00f3lo nos queda descubrir c\u00f3mo incluso la cruz puede ser soportada como un regalo.<\/li>\n<li>La resurrecci\u00f3n es para nosotros un acontecimiento cotidiano. Hemos velado a quienes mueren en paz; hemos asistido a maravillosas reconciliaciones; hemos conocido el perd\u00f3n de los que abusan del pr\u00f3jimo; hemos visto c\u00f3mo el desamor y la derrota llevan a una vida transformada; hemos escuchado la conciencia de toda una iglesia despertar; nos hemos maravillado ante la insurrecci\u00f3n de la justicia. Sabemos que caminamos por la primera luz de la Pascua y nos hace anhelar su plenitud.<\/li>\n<li>Junto a la cruz de Jes\u00fas estaba su madre Mar\u00eda, que conoci\u00f3 el dolor y fue Se\u00f1ora de los Dolores. Ella es nuestra patrona especial, una mujer que soport\u00f3 mucho que no pod\u00eda entender y se mantuvo firme. A sus muchos hijos e hijas, cuya devoci\u00f3n deber\u00eda llevarlos a menudo a su lado, les habla de esta cruz diaria y de esa esperanza diaria.<\/li>\n<li>Si bebemos el c\u00e1liz que a cada uno de nosotros se le ha derramado y entregado, a los siervos no nos ir\u00e1 mejor que a nuestro se\u00f1or. Pero si esquivamos la cruz, tambi\u00e9n desaparecer\u00e1 nuestra esperanza. Es en la fidelidad que una vez prometimos, donde encontraremos la muerte y la resurrecci\u00f3n igualmente asegurados.\u00a0<\/li>\n<li>Los pasos de aquellos hombres que nos llamaron a caminar en su compa\u00f1\u00eda dejaron huellas profundas, como de hombres que llevan cargas pesadas. Pero no caminaron a tropiezos, sino a grandes zancadas. Porque ten\u00edan esperanza.<\/li>\n<li>Es el Se\u00f1or Jes\u00fas quien nos llama. \u00abVengan. S\u00edganme\u00bb.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\/et_pb_accordion_item][\/et_pb_accordion][et_pb_divider color=\u00bb#c39d63&#8243; divider_weight=\u00bb3px\u00bb _builder_version=\u00bb3.2&#8243; max_width=\u00bb60px\u00bb module_alignment=\u00bbleft\u00bb height=\u00bb20px\u00bb custom_margin=\u00bb|||\u00bb custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_module=\u00bb409&#8243; saved_tabs=\u00bball\u00bb locked=\u00bboff\u00bb _i=\u00bb1&#8243; _address=\u00bb0.0.1.1&#8243;]<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[\/et_pb_divider][\/et_pb_column][et_pb_column type=\u00bb1_4&#8243; _builder_version=\u00bb3.25&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb _i=\u00bb2&#8243; _address=\u00bb0.0.2&#8243; custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb][et_pb_sidebar orientation=\u00bbright\u00bb area=\u00bbsidebar-1&#8243; disabled_on=\u00bbon|on|off\u00bb _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; header_font=\u00bb|||on|||||\u00bb header_text_color=\u00bb#c39d63&#8243; header_font_size=\u00bb15px\u00bb body_font=\u00bb||||||||\u00bb body_line_height=\u00bb1.5em\u00bb global_module=\u00bb382&#8243; saved_tabs=\u00bball\u00bb _i=\u00bb0&#8243; _address=\u00bb0.0.2.0&#8243;][\/et_pb_sidebar][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; custom_padding_last_edited=\u00bbon|phone\u00bb admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb3.22&#8243; custom_margin=\u00bb|||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||\u00bb custom_padding_tablet=\u00bb0px|||\u00bb custom_padding_phone=\u00bb0px|||\u00bb bb_built=\u00bb1&#8243; _i=\u00bb0&#8243; _address=\u00bb0&#8243;][et_pb_row custom_padding_last_edited=\u00bbon|phone\u00bb _builder_version=\u00bb3.25&#8243; custom_margin_last_edited=\u00bbon|phone\u00bb custom_padding=\u00bb|||30px\u00bb custom_padding_tablet=\u00bb|||1px\u00bb custom_padding_phone=\u00bb|||5px\u00bb _i=\u00bb0&#8243; _address=\u00bb0.0&#8243; column_structure=\u00bb1_4,1_2,1_4&#8243;][et_pb_column type=\u00bb1_4&#8243; _builder_version=\u00bb3.25&#8243; custom_padding=\u00bb|50px||\u00bb custom_padding_tablet=\u00bb|0px||\u00bb custom_padding_phone=\u00bb|0px||\u00bb custom_padding_last_edited=\u00bbon|tablet\u00bb _i=\u00bb0&#8243; _address=\u00bb0.0.0&#8243; custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb][et_pb_sidebar area=\u00bbet_pb_widget_area_2&#8243; disabled_on=\u00bbon|on|off\u00bb admin_label=\u00bbBarra lateral QS\u00bb _builder_version=\u00bb3.29.3&#8243; header_font=\u00bb||||||||\u00bb header_text_color=\u00bb#c39d63&#8243; header_font_size=\u00bb15px\u00bb z_index_tablet=\u00bb500&#8243; header_font_size_last_edited=\u00bbon|desktop\u00bb header_text_shadow_horizontal_length_tablet=\u00bb0px\u00bb header_text_shadow_vertical_length_tablet=\u00bb0px\u00bb header_text_shadow_blur_strength_tablet=\u00bb1px\u00bb body_text_shadow_horizontal_length_tablet=\u00bb0px\u00bb body_text_shadow_vertical_length_tablet=\u00bb0px\u00bb body_text_shadow_blur_strength_tablet=\u00bb1px\u00bb box_shadow_horizontal_tablet=\u00bb0px\u00bb box_shadow_vertical_tablet=\u00bb0px\u00bb box_shadow_blur_tablet=\u00bb40px\u00bb box_shadow_spread_tablet=\u00bb0px\u00bb text_shadow_horizontal_length_tablet=\u00bb0px\u00bb text_shadow_vertical_length_tablet=\u00bb0px\u00bb text_shadow_blur_strength_tablet=\u00bb1px\u00bb global_module=\u00bb383&#8243; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":""},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/congregaciondesantacruz.cl\/new\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/746"}],"collection":[{"href":"http:\/\/congregaciondesantacruz.cl\/new\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"http:\/\/congregaciondesantacruz.cl\/new\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/congregaciondesantacruz.cl\/new\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/congregaciondesantacruz.cl\/new\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=746"}],"version-history":[{"count":8,"href":"http:\/\/congregaciondesantacruz.cl\/new\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/746\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2895,"href":"http:\/\/congregaciondesantacruz.cl\/new\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/746\/revisions\/2895"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/congregaciondesantacruz.cl\/new\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=746"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}