El pasado 02 de noviembre, como comunidad de la Congregación de Santa Cruz, nos reunimos para recordar y orar por nuestros hermanos difuntos, en un encuentro que este año tuvo un significado especial gracias a la iniciativa de los Archivos del Distrito. Bajo el lema «Sin memoria no hay futuro», realizamos una ceremonia de homenaje y bendición de monumentos en honor al Hogar Santa Cruz y al P. Joseph O. Tierney, C.S.C., conocido cariñosamente como «Padre Pepe». Este momento nos permitió reconocer el valor de nuestra historia y la importancia de conservarla para las nuevas generaciones.

Recordamos al Hogar Santa Cruz, una obra histórica de nuestro Distrito, cuyo edificio fue construido originalmente para acoger hasta 28 niños y niñas. Actualmente, este espacio alberga diferentes servicios e iniciativas de nuestra Congregación, como la Administración, la oficina del Superior, Rosario en Familia, los Archivos y FundaMor. Su historia nos recuerda nuestro compromiso con el servicio y la atención a quienes más lo necesitan.

También rendimos homenaje al P. Joseph O. Tierney, C.S.C., sacerdote norteamericano conocido como «Padre Pepe», quien desarrolló su ministerio en la población de Peñalolén Alto, Chile. Su vida estuvo marcada por la sencillez, la cercanía con las familias y una profunda dedicación a los jóvenes y a las personas más necesitadas. Vivió humildemente y entregó generosamente su vida al servicio de los demás.

Su historia quedó marcada por la tragedia de Punta de Tralca, cuando, durante una actividad con jóvenes, fue sorprendido por el fuerte oleaje junto a dos de ellos, Juan e Isabel. Aunque inicialmente logró nadar hacia la playa y pudo salvarse, al escuchar los gritos de auxilio de sus compañeros decidió regresar al mar para intentar rescatarlos. Nunca más volvió a la orilla. Su último gesto fue una expresión extraordinaria de amor y entrega por los demás, dejando una profunda huella en la comunidad que lo conoció.

Con la bendición de estos monumentos, renovamos nuestro compromiso de preservar y transmitir la memoria de quienes, con su vida y misión, construyeron la historia de Santa Cruz. Recordar al Hogar Santa Cruz y al Padre Pepe nos invita a valorar nuestro legado y a continuar viviendo nuestro carisma con generosidad, cercanía y espíritu de servicio, para que Dios sea conocido, amado y servido.